OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Son parlamentarios, no poetas

"Desde que el actual Congreso se encuentra en funciones, han pasado 17 meses, habiéndose dado cerca de 200 leyes, pero de ellas no son todas las que cumplen con el requisito de ser mandatorias..."

Por Ántero Flores-Aráoz / Expresidente del Congreso de la República

Las tres principales funciones del Par­lamento son dar leyes, representar a los ciudadanos, y fiscalizar a las entida­des que conforman el Estado.

La atribución de dar leyes es la más importante, pues para ordenar una so­ciedad se necesita que existan normas que se cumplan, pues sino reinaría la ley de la selva y cada uno haría lo que le venga en gana.

La ley es mandato imperativo, y como toda norma sustantiva tiene que tener el procedimiento para ha­cerla cumplir y la sanción en caso de incumplimiento. Ley mandatoria sin procedimiento para el cumplimiento y sin sanción por incumplimiento, tiene la misma fuerza y valor que una poesía, es pura lírica y bien podría no haberse expedido.

Lamentablemente nos estamos acos­tumbrando que el Congreso sancione leyes declarativas de nulo efecto, y mu­chos felices: el autor de la propuesta le­gislativa, porque eleva su ego; el Parla­mento, en su conjunto, porque puede exhibir que esté trabajando, aunque arando en el desierto; el Partido al que pertenece el autor del proyecto de ley, sacando pecho porque tiene parla­mentarios que están en su salsa; y por último, los paisanos del parlamentario, satisfechos porque creen que la ley declarativa servirá para algo.

Desde que el actual Congreso se encuentra en funciones, han pa­sado 17 meses, habiéndose dado cerca de 200 leyes, pero de ellas no son todas las que cumplen con el requisito de ser mandatorias, pudiéndose afirmar que 44 son cero a la izquierda.

Por ejemplo, hay leyes que declaran de interés nacional y nece­sidad pública la creación del distrito de Alto Trujillo, Huaycán, Salcedo, Carhuamayo, y Rinconada. ¿Se crean dichos distritos con tales leyes? No, pues para la creación de localidades territoriales se necesita que la propuesta parta del Ejecu­tivo. El parlamentario promotor de la idea quedó regio con sus electores, pero todo el esfuerzo legislativo que se solventó con el Presupuesto al que todos aportamos con nuestros impuestos, no sirvió para nada.

Otras leyes declaran también de interés nacional y necesidad pública la ejecución de obras como la ampliación del servicio de alcantarillado en Juliaca, ejecución de defensas ribereñas, la construcción de una nueva carretera central, rehabilitación de la carretera Putina-Sandia, ampliación del aeródromo de Tocache, la construcción del desembarcadero pesquero en Cerro Azul, y muchas otras similares. ¿Con esas leyes se ejecutarán las obras? Ni se lo crean, pues mientras no sean presupuestadas, aproba­dos los expedientes técnicos y licitadas, no se construirá ninguna.

Hay otras leyes que le ponen nombres a los días. Una de ellas para el expendedor de diarios, revistas y loterías; y otra como el día de ciertas iglesias. ¿Tienen algún efecto práctico? Ninguno.

Me pregunto si mejoraremos la salud de la población con leyes enunciativas como la que declara de interés público la ampliación del Hospital Carrión del Callao, o nueva edificación para el Hospital Regional del Cusco, o la nueva Emergencia del Hospital Loayza.

¿Fomentará el turismo y la cultura, la simple declaración de in­terés nacional del Santuario Nacional de Huayllas? Ni lo sueñen.

Podemos seguir con más ejemplos, pero la verdad, me cansé.

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