OPINIÓN |Ántero Flores-Aráoz: ¡No comunican bien!

Los ministros son políticos y tienen que comunicar bien, y si no lo saben, pues que aprendan, que tomen cursos de ‘media training’ y que se preparen...

Por Ántero Flores-Aráoz

Normalmente, cuando las cosas no salen como quisieran nuestros gobernantes, no son exito­sas o son erróneas; infinidad de gobernados, incluyendo a parte de la prensa, justifican ello diciendo: “No saben comunicar”, “Comunicaron mal”, “No comunicaron a tiempo”, “No los asesoraron”, “Los aseso­raron mal” o “No se dejaron asesorar”.

En concreto, o se tira barro a las comunicaciones y/o se enloda a los asesores. Algo de razón debe haber para estas percepciones, pero creemos que hay carencia de un gabinete profesional de comunicadores que sepa ex­presar claramente lo que se quiere, el resultado de lo que se proyecta con las acciones acordadas y los beneficios que la población recibirá, además de los tiempos en que todo ello se ejecutará para no generar falsas expectati­vas, las que de no concretarse originarán más daño que la falta de comunicación

En lo que se refiere a la falta de asesores, o como quie­ra llamárseles, o a la falta de seguimiento del gobernan­te a sus recomendaciones, ello es relativo. El gobernante usualmente busca asesoría o consejo en quienes cono­cen determinado tema, pero en el fondo lo que le digan o aconsejen es simplemente una opinión que el solicitan­te puede seguirla o no, pero que al final de cuentas es el gobernante quien estudia, dilucida, evalúa y decide. Por ello no siempre es justo ‘tirarle el dedo’ a los asesores.

En adición a lo expuesto, cuando hay ministros que se enredan en sus comunicaciones a la población, en sus en­trevistas y en las declaraciones que hacen ante los me­dios, se trata de justificar sus defectos con el facilismo de decir: “Es un ministro técnico, no es político, ya me­jorará”. No, señor, el ministro claro que debe saber del sector que el presidente de la República le confía, pero además de técnico es político; el cargo que ejerce no es el de funcionario de mesa de partes, ni prior de convento, ni tampoco guardián del albergue Canevaro. Insistimos, los ministros son políticos y tienen que comunicar bien, y si no lo saben, pues que aprendan, que tomen cursos de ‘media training’ y que se preparen satisfactoriamente.

Generalmente somos buenísimos para criticar, pero parcos y tacaños en el elogio, por lo que, corrigiendo tal defecto, hemos encontrado un excelente material infor­mativo del Gobierno sobre los 112 decretos legislativos que expidió en uso de la delegación de facultades que le confirió el Congreso. Se trata de un encarte de solo cua­tro páginas en el que se explica las bondades de las nor­mas y su beneficio para la población. ¡Buena por ello!

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