15 Oct, 2017

OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Gabinete y confianza

"El actual Gabinete tiene la responsabilidad de llevar a cabo lo que en el primer año de gobierno no se hizo..."

Por: Ántero Flores-Aráoz

Dentro de los 30 días de haber asumido funciones, el Gabine­te Ministerial debe concurrir al Congreso para exponer y debatir la política general del Gobierno y las principales me­didas que requiere su gestión, y debe plantear “cuestión de confianza”.

Si la confianza es rehusada al Consejo de Ministros, debe re­nunciar y el Presidente de la Re­pública debe aceptarlo. Hasta aquí ningún problema mayor, salvo la búsqueda y juramenta­ción de nuevo Gabinete.

Sin embargo, el Presidente de la República está facultado –no obligado– para disolver el Con­greso si este ha censurado o negado su confianza a dos Conse­jos de Ministros.

Después de la renuncia del Gabinete Zavala, debido a que hizo “cuestión de confianza” y le fue rehusada, el nuevo Gabinete presidido por Mercedes Aráoz fue al Congreso a exponer sus planteamientos, prácticamente blindada, aunque no libre de “disparos”, puesto que el Parlamento no se atrevería a rechazar la confianza por temor y seguramente por no ser masoquista.

De habérsele rehusado la confianza, el Presidente Kuczynski quedaba habilitado para disolver el Congreso y llamar a elec­ciones parlamentarias, en que más que probable muchísi­mos de los actuales integrantes no serían reelegidos, y los Partidos con representación parlamentaria reducirían el nú­mero de componentes de su bancada. Esto porque se percibe que el electorado cada día está más crítico del plantel político, del que se siente distanciado.

Considero que la presentación de nuevo Gabinete al Congre­so, no tendría que obligarlo a plantear confianza, pues el elec­torado se la dio al Gobierno cuando eligió al Presidente de la República, con su correspon­diente plan de gobierno, que en la práctica no requiere de variación por la designación de nuevo Gabinete, que si bien puede priorizar algu­nas políticas y medidas o enfatizar y profundizar en algunos de sus programas, lo básico sigue siendo el inicial plan o programa de gobier­no. Para esto debería plan­tearse modificación parcial de la Constitución.

El actual Gabinete tiene la res­ponsabilidad de llevar a cabo lo que en el primer año de gobier­no no se hizo, pese a su ofreci­miento, como es el destrabe de proyectos de inversión paralizados, la reducción de tanta in­deseable tramitología, y medidas prácticas para la formalización del sector informal, pero lo más importante es poner velocidad a las obras de reconstrucción de la infraestructura dañada por El Niño costero, en que hubo una inicial presencia y cooperación del Gobierno Central, pero que luego perdió impulso.

Es penoso confirmar que la presentación ante el Congreso del Consejo de Ministros, más sirva para lanzar puyas, expresar dis­cursos grandilocuentes en sus formas aunque muchas veces huérfanos de contenido. Parecería ser que congresistas que estu­vieron mudos, de la noche a la mañana recobraron la voz por la presencia de la prensa, y antes de dar aportes y conciliar con el Ejecutivo, en un único norte común que debería ser el desarrollo nacional que genere trabajo, bienestar y elevación de niveles de vida, se dedicaron a la confrontación, lo que al pueblo indigna.

Gracioso es que para maquillar la confianza otorgada a desgano, ella se disfrace como expectativa para un buen futuro. ¡Ojalá!

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