7 Ene, 2018

OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Costa triste

"No se entiende privilegiar a pocos en desmedro de muchos, ni menos quitar de la vista a nuestro maravilloso océano".

Por: Ántero Flores-Aráoz

Muy lejos de mi profesión de abo­gado, se encuentra la de ser urba­nista, arquitecto paisajista y otras similares, pero ello no me impide como vecino de esta querida Lima, emitir opinión respecto a la nece­sidad de preservar espacios y pai­sajes públicos, como la llamada Costa Verde, que de verde no tiene nada, pero lo que es peor, se está saturando de edificaciones en la ribera que impiden la utilización de miles de metros cuadrados por visitantes y bañistas.

Lo que es peor, se ha construido una vía de tránsito automotor a lo largo de toda la Costa Verde, pero hay trechos en que los ocupantes de los vehículos al igual que los peato­nes, solo pueden ver edificaciones sobre zonas del litoral concesiona­das para restaurantes y otros me­nesteres, que impiden la observa­ción de un lindo paisaje.

No se entiende privilegiar a pocos en desmedro de muchos, ni menos quitar de la vista a nuestro maravilloso océano con magnifi­cas olas en que los deportistas hacen gala de sus habilidades, y que vienen dando laureles al Perú.

De la pista hacia el mar no debería haber edificaciones, sal­vo muy limitadas para uso de la Policía de Salvataje o los es­pigones para marinas o recreo. Las edificaciones deberían estar al otro lado de la pista, en los acantilados, como se ve en otros países receptores de turismo motivados por sus paisajes esmerada­mente conservados.

Recordemos un poco a la Playa conoci­da como La Herradura en el distrito de Chorrillos, en que antaño era escrupulo­samente respetuosa del paisaje y cuyos restaurantes se encontraban adosados a los acantilados y no utilizando la playa para los bañistas.

La misma La Herradura también nos enseña que las edificaciones ribereñas, la ampliación artificial de playas, las ac­ciones para “robarle” extensiones de pla­ya al mar, tienen que hacerse bajo cum­plimiento de técnicas muy prolijas para evitar lo sucedido, en que una linda pla­ya la convirtieron en cualquier cosa, ori­ginando incluso erosiones del mar que hacen peligrar lo que se supone debe ser sano esparcimiento frente al mar.

Un tema importante en la utilización de espacios en playas y acciones para su ampliación, es el estudio de corrien­tes marinas, que tienen significación no conocida por los legos, y menos por algunos audaces e irresponsables que únicamente ver el lucro, pero no necesa­riamente la belleza, de la cual pretenden excluir a la mayoría de las personas, para solaz de unos pocos.

Si se creó una autoridad general para la Costa Verde, no tiene ninguna lógica que los municipios costeros de Lima y del Callao se arroguen competencias que hoy son de la autoridad común. Si se adoptan posiciones sin­gulares y unilaterales, de sospechosas motivaciones, en lugar de Costa Verde, tendremos costa triste.

*Expresidente del Congreso de la República

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