OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: “Cambios, para bien y para mal”

Seguimos siendo testigos de enfrentamientos religiosos y étnicos, temas que suponíamos superados hace siglos, pero que han vuelto a resurgir.
OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: "Cambios, para bien y para mal" OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: "Cambios, para bien y para mal"

No me referiré al cambio presidencial y menos al ministerial.  Observo que los lectores ya están hasta el hartazgo del tema, aunque se agarran con uñas y dientes a la esperanza que las cosas vayan mejor, y ello está bien pues el optimismo da buena vibra.

Me referiré, sí, a los cambios que en todo tema hemos vivido en las últimas décadas.  No nos olvidemos que pertenecemos a las generaciones que hemos experimentado la mayor rapidez en los cambios de la Historia.

En efecto, hemos sido testigos de la caída del Muro de Berlín, de la Cortina de Hierro, de la Muralla de Bambú, de la transformación de la URSS en Federación Rusa, en la existencia de dos sistemas en un mismo país, como es el caso de China. También el aumento del hedonismo, haciendo mella a la religiosidad.

Seguimos siendo testigos de enfrentamientos religiosos y étnicos, temas que suponíamos superados hace siglos, pero que han vuelto a resurgir. Hasta hace poco considerábamos imposible el llamado “Estado Islámico”, pero vemos sus inenarrables acciones. Igualmente, nunca pudimos imaginar que acciones terroristas focalizadas hoy fuesen universales y con enlaces internacionales, pues habíamos olvidado que la globalización y la inmediatez de las comunicaciones, sirven para el avance científico y tecnológico que no se encapsula en los aspectos buenos sino también avanza a los malos.

En lo político, el ascenso de la prensa y el descenso de los partidos, ha hecho que la primera gane protagonismo y los segundos lo pierdan, como ya lo había advertido Giovanni Sartori, que de estar en vida seguramente se hubiera ocupado de las redes sociales, que opacan a todos los anteriores. Nos tocó también las transiciones entre la telegrafía y cablegrafía, que ya antes habían sustituido a la correspondencia manuscrita, y que en últimos lustros fueron superadas por la comunicación por fax, por correo electrónico y por supuesto por el escáner.

No deja de sorprendernos cuando una persona mayor solicita a su secretaria los archivos de determinado tema, esperando encontrar en su escritorio varios archivadores de palanca.  No señor, le dejarán un CD o mejor, un pequeñísimo USB con toda la información, y una indicación que todo lo que puede desear ya se encuentra depositado en la “nube”.

Los cambios también se han producido en infinidad de otras materias, como es el incremento del mercado internacional, los emprendimientos que cruzan las líneas fronterizas para convertirse en globales.  Los estudios en universidades foráneas, que nos enlazan con mayor profundidad a personas de diferentes nacionalidades.

Pero hay mucho también de negativo, como es el crecimiento de la delincuencia que actúa sin fronteras, que ha obligado a los Estados a una mayor cooperación para la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción que rompe fronteras, al igual que somete  conciencias y voluntades.

Todo esto obligará desde los organismos multilaterales, a innovar en la investigación y juzgamiento de acciones delictivas que se hayan realizado en más de un país, o que se hubieren planificado en uno o más países, pero para perpetrarse en otras latitudes. No podemos quedarnos solo con el Estatuto de Roma.

* Ex Presidente del Congreso de la República

 

 

 

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