27 Ago, 2017

OPINIÓN | Antero Flores-Aráoz: Cambios en el CNM

"Con la presentación de tal iniciativa parlamentaria, el Gobierno se dispara a los pies, creándose dos flancos adicionales a los que ya tiene..."

Por: Antero Flores-Aráoz

En anterior artículo, consideramos error del Poder Ejecutivo haber propuesto al Congreso de la República modificación constitucional para variar la composición del Consejo Nacional de la Magistratura, confundiendo el deseo de los sectores vinculados a la Justicia de ser más exigentes en la elección de los consejeros, lo que de ningún modo significa la variación de las entidades que tienen representación en el mismo, y lo que es peor, dejando fuera del Consejo a la representación universitaria y gremios profesionales.

Con la presentación de tal iniciativa parlamentaria, el Gobierno se dispara a los pies, creándose dos flancos adicionales a los que ya tiene, y lo que es peor, no por acción de los organismos afectados sino como reacción al error de apreciación del Ejecutivo.

Siempre se ha dicho que el primer Poder del Estado es el Parlamento, pero la verdad es que lo es el Poder Judicial, pues está entre sus facultades doblarle la mano a los otros Poderes, ya que tiene la atribución de dejar de aplicar normas legales mediante el llamado “control difuso” y de modificar decisiones gubernamentales en los procesos contencioso-administrativos.

Por lo expuesto, la sociedad tiene vivo interés en que la Institución que nombra a los magistrados del Poder Judicial y del Ministerio Público (Fiscalías), y que incluso puede removerlos, esté fuera del ámbito de influencia del poder político, como sería el tener representantes del Ejecutivo y del Legislativo en el CNM, que es la increíble propuesta del proyecto de ley presentado por el Ejecutivo y que rompe el principio de separación de Poderes.
La lógica nos induce a pensar que los requisitos para ser Consejero en el CNM no pueden circunscribirse a ser peruanos de nacimiento, ciudadanos en ejercicio y mayores de 45 años. Estimamos que ello es insuficiente, necesitamos también que quienes postulan a tales cargos sean de irreprochable conducta, reconocida seriedad, bien ganado prestigio y con pergaminos de respetabilidad, así como solvencia moral. Es decir, que estén encima del bien y del mal.

Como representantes del Poder Judicial y del Ministerio Público deberían ser solamente algún expresidente de la Corte Suprema o algún exfiscal de la Nación jubilados. En lugar que el representante de los Colegios de Abogados sea elegido por todos los abogados del país, bastaría que lo sea por la Junta de Decanos de los citados Colegios. Respecto a los demás Colegios Profesionales, sus dos representantes deberían ser elegidos por los Decanos de los mismos y no por sus miembros. Somos testigos de que con el actual sistema de elección se hacen campañas onerosísimas, y el sufragio más parece festival folclórico, que desmerece un acto tan importante.

En cuanto a los representantes de las universidades públicas y de las privadas, ellos deberían ser exrectores, y sus electores los de las cinco más antiguas universidades de cada categoría, siempre y cuando cuenten con facultades de Derecho.

En fin, busquemos fórmulas sensatas, que eviten que personas inescrupulosas y con inconfesables propósitos, lleguen a integrar el CNM. Ese debe ser el criterio de la reforma.

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