10 Sep, 2017

OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Burocracia parasitaria

Es hora de hacer las correcciones necesarias y liberar a la PCM de obligaciones que pueden trasladarse a otros Ministerios para que el Jefe del Gabinete se concentre en sus principales deberes.

Por Ántero Flores-Aráoz

Por si acaso, la frase que con­tiene el título de esta columna, no es de mi autoría, sino de la del Presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski quien la repitió el 28 de agosto 2017 en Tacna, en su discurso previo a la Procesión de la Bandera, en conmemoración de la reincor­poración de la heroica Tacna a la heredad nacional.

La expresión del Presidente de la República, fue como respues­ta al reclamo de la representan­te de las mujeres tacneñas por diversas obras que están incon­clusas y otras que ni siquiera se inician pese a haberse conclui­do estudios y proyectos.

El Presidente con toda certeza afirmó que muchas veces las órdenes que vienen desde los más altos niveles de Gobierno, se estrellan contra la “buro­cracia parasitaria”, a lo que po­dríamos agregar que cobra sus retribuciones, por más magras que pudieran ser, pero lamentablemente no cumplen sus fun­ciones, y para justificar su presencia imponen absurdos requi­sitos, trámites, documentos, informes y cuanta acción existe, no para apurar sino para postergar las cosas.

La indolencia a veces es muy grande, pero los miedos a fir­mar informes y resoluciones, otorgar licencias, autorizaciones y permisos acompañan a la primera, y como resultado el país no avanza, los precios se incrementan, y la población se sulfura ante la demora, y con toda razón.

Al Presidente habría que decirle que su dicho tiene verdad, aunque no generalizada para toda la empleocracia pública, pues también existen funcionarios muy comprometidos con el desarrollo del país, con el cumplimiento de sus obligaciones laborales y con respeto a las instrucciones que reciben desde la cumbre del poder guberna­mental.

El actual Gobierno tiene el compromiso desde la campa­ña electoral de destrabar las in­versiones postergadas por ab­surdas disposiciones así como también de simplificar trámi­tes y requisitos que agobian a los administrados.

El Gobierno Nacional tiene tres caminos que son concu­rrentes para lograr cumplir con su oferta electoral antes resumida.

El primero es dictar las dispo­siciones que están dentro de sus competencias para destra­bar las inversiones tan necesa­rias para el país, y si requiriese normatividad emanada del Parlamento, puede presentar cuanto antes sus proyectos de Ley, pues ya se le pasó más de un año de notoria pasividad.

El segundo camino es simpli­ficar tanto trámite y requisitos absurdos, que molestan a los administrados e incluso liberar a la Presidencia del Consejo de Ministros de la adscripción a él de innumerables entidades públicas. Algo se hizo con la dele­gación de facultades legislativas, pero ello fue muy tenue, y su timidez normativa para la simplificación ha sido más que evi­dente. Es hora de hacer las correcciones necesarias y liberar a la PCM de obligaciones que pueden trasladarse a otros Ministe­rios para que el Presidente del Consejo de Ministros se concen­tre en sus principales deberes y ser el gran coordinador del tra­bajo de todos los sectores y de mejor relacionarse con los otros Poderes del Estado.

El tercer camino no es otro que hacer cumplir las disposicio­nes de la administración pública y sancionar, de ser el caso, a quienes como se dice desde antiguo “amarran el macho”.

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