OPINIÓN | Ana María Vidal: Y en el Perú entero reventó la pus

La pelota ahora está en la cancha de la Fiscalía, es esta la institución que ahorita tiene la labor de abrir la herida en todo el país y limpiarla, sacarle toda la pus...

Por Ana María Vidal

La corrupción descubierta involucra a toda la región. Los últimos des­cubrimientos han dejado en cla­ro que a este esquema podrido le daba igual las opciones ideológicas de los Gobiernos de turno, actuaba por igual ya sean de izquierda o de derecha. En Perú, el remezón recién empieza y el terremo­to promete ser de alta magnitud.

Y no solo se trata de robos y de que caigan peces gordos, peces chicos o el ca­chalote mayor, sino de todo lo que esta­mos enterándonos, porque no solo roba­ron un diezmo por cada obra, el robo fue peor: hipotecaron nuestro futuro y el de nuestras hijas e hijos. Lo de la Interoceá­nica es desfachatado; no solo pagaron cuatros veces más por el precio de una carretera que hasta ahora ha favorecido en mayor medida a la minería ilegal y a la trata de personas, sino que además ni si­quiera tuvo Estudio de Impacto Ambien­tal, tampoco SNIP (sí, ese absurdo siste­ma que tantas personas hemos sufrido). El impacto negativo generado por esta ca­rretera en la Amazonía será irrecupera­ble, las vidas robadas y perdidas por la trata de personas pesarán siempre sobre los responsables, la deuda que tenemos que asumir como pueblo por esta hipo­teca se la haremos pagar hasta el último centavo a cada uno y cada una de los que lucraron con nuestra pobreza.

Por eso, ahora resulta risible ver a los mismos personajes en el Congreso de la República que fondearon el informe Pari haciéndose pasar como los paladines de la justicia, envalentonados amenazando a la Fiscalía. Nadie les cree. Y por si fuera poco, insultan, señalan que quienes criti­camos su labor estamos a favor de tapar la corrupción. No, señores, no creemos en su trabajo y creemos, sí, que quieren tapar a sus jefes y despistar a todo el país.

Le toca ahora al Ministerio Público ha­cer un trabajo impecable, la responsabili­dad histórica que tiene sobre sus espal­das no es poca; la estabilidad del país, el no desbarrancarnos como sociedad de­pende de que se conozca toda la verdad, de que no continúe la impunidad. Y ese solo es el primer paso, luego la posta pasa al Poder Judicial. Pero no saltemos eta­pas, la pelota ahora está en la cancha de la Fiscalía, es esta la institución que ahorita tiene la labor de abrir la herida en todo el país y limpiarla, sacarle toda la pus. ¿Po­drán con tanto?

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