OPINIÓN | Ana María Vidal: Llamado desesperado a lo que queda en el Congreso

A estas alturas lo único que les pedimos es que no petardeen más nuestra democracia y dejen de violentar los derechos humanos...

Por Ana María Vidal

El fujimorismo desde el Congreso de la República está golpeando nuestra frágil institucionalidad. La lista de ins­tituciones atacadas es harto conoci­da. Por si fuera poco, en la última semana los ataques también se han dado desde otros frentes. La reunión de Pedro Pablo Kuczyns­ki en la casa de Juan Luis Cipriani con Keiko Fujimori fue el reflejo de lo cerca que está de declinar frente al mandato popular que lo eligió como presidente. Las reuniones pos­teriores con las fuerzas políticas han sido un burdo intento por borrar la imagen de ge­nuflexión en la capilla Opus Dei.

Frente a toda esta crisis necesitamos que quienes están ejerciendo el mandato de re­presentación política impidan mayores ata­ques al Estado de derecho. En el Congreso, dos bancadas, Frente Amplio y Peruanos por el Kambio, son las que, en grandes condicio­nes de desigualdad y debilidad, tienen aún un papel fundamental de cara a este contexto.

No soy ingenua como para pedir gran­des gestas prodemocráticas, pero a estas alturas lo único que les pedimos es que no petardeen más nuestra democracia y dejen de violentar los derechos humanos.

Y no solo se trata de decisiones tan ne­gativas como avalar con el silencio o la abs­tención, votaciones infames como la de in­terpelación y posterior censura de Jaime Saavedra. Sino que, además, vienen apro­bando una serie de normas violatorias de los derechos humanos o incluso de la mis­ma reforma educativa. Aprobar en primera votación el aumento de la prisión prelimi­nar de 24 a 48 es abiertamente violatorio de derechos humanos. No hay excusa que valga. Modificar la reforma educativa cam­biando la edad de ingreso a la primaria es  entrometerse en la gestión pública, en lo ya avanzado por Saavedra. Justificar este tipo de decisiones amparadas en su popula­ridad es no entender que los derechos hu­manos deben defenderse pese a su impo­pularidad. Ya sabíamos que el fujimorismo no los iba a defender. Pero no esperábamos que varias y varios congresistas de otras bancadas también los atacaran.

Si a esto le añadimos las peleas absurdas al interior de las mismas bancadas, lo que nos espera en los próximos 4 años y me­dio es desolador. Señoras y señores con­gresistas que aún dicen defender los dere­chos humanos (así solo sean 5 o 6 en todo el Congreso), no sigan violentándolos. La política no solo se hace vía conferencias de prensa. Dejen las peleas absurdas, no se ausenten de votaciones importantes, ni menos votando en contra de nuestros derechos. La pelea de ustedes es política, háganla. Esa política inteligente y buscan­do alianzas democráticas que el Gobierno no está dispuesto a hacer y que el fujimo­rismo siempre nos ha querido arrebatar.

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