OPINIÓN | Ana María Vidal: El Perú entero enterrado en un socavón

Siete mineros arequi­peños en situación de pobreza olvidados por un Gobierno que vende un dis­curso de país mine­ro, pero es incapaz de asegurar condi­ciones dignas...

Por Ana María Vidal

Son 7 mujeres las que buscan desesperadamente a sus familiares, a sus hijos, sus hermanos. Siete peruanos que hace más de un mes están encerra­dos en el socavón de una mina informal de cobre en Arequipa, de esas tantas que abundan en todo el país. Ese tipo de empresas a las que el Gobierno central en su afán desbordado de formalizar a como dé lugar, median­te el Decreto Legislativo 1351, les termina perdonando delitos, eximiendo de responsabilidad de entregar certi­ficados de inexistencia de restos arqueológicos y termina legalizando la informalidad e incluso avalando la muerte.

Siete cuerpos de peruanos mineros abandonados. Sie­te familias a las cuales la empresa Chinchilico de Miguel Aybar está matando y continuará matando diariamente hasta que no se rescaten sus cuerpos. Siete mineros arequi­peños en situación de pobreza olvidados por un Gobierno que vende un dis­curso de país mine­ro, pero es incapaz de asegurar condi­ciones dignas y se­guras de trabajo en estas minas. El me­nor de ellos, Becker Lovón, tiene solo 19 años, desde hace 2 años trabajaba en la mina. Sí, trabajaba desde que era me­nor de edad y en pésimas condiciones.

Esa es la cruda realidad que vivimos aún en el país por más que la traten de disfrazar y encubrir. Detrás de toda esa mi­nería informal hay abuso, hay menores de edad trabajando, hay economías ilegales reproduciéndose de manera anclada, hay trata de personas, esclavitud moderna de niñas y niños. Por más que traten de vendernos oropel, esa es la realidad que viven miles de personas y familias, a las cuales este su­puesto gran crecimiento con cifras macroeconómicas apabu­llantes nunca llegó, por el contrario, solo las pisoteó aún más.

Por eso, preocupa este paquete descomunal de 112 decretos legislativos que dio el Ejecutivo a finales del año pasado, porque en su afán de incentivar el crecimiento económico y de formalizar todo, no sabemos qué más se podría estar avalando; porque está claro que están pa­sando por alto cosas tan graves como la pérdida de vidas humanas en empresas mineras informales de este tipo. Y porque hasta ahora ni el Gobierno nacional ni el Gobier­no regional de Arequipa han demostrado un compromi­so serio para el rescate de los mineros, porque, como dijo Milka Mercado, la madre de Becker Lovón: “El Gobierno ha mandado rescatistas a Chile mientras nuestros fami­liares siguen ahí esperando ayuda de su país”.

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