OPINIÓN | Ana María Vidal: El beso a la fuerza de los antiderechos

Escribo esto el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, día que no es para celebrar, sino para darnos cuenta de todo lo que nos falta aún para conseguir la igualdad...

Por Ana María Vidal

Las imágenes se viralizaron. Bajo el falso pretexto de la “cortesía”, ese hombre mayor intentando a como dé lugar darle un beso a la mujer con quien compartía el panel. Ella no se dejó y le extendió la mano, frente a esto, el hombre se molestó y casi a la fuerza insistió en besarle la mano. La mujer se defendió. La respuesta inaudita del personaje fue: “Eso es lo que aprende usted en la universidad”, un poco más y le grita que regrese a su casa y se quede descalza y embarazada cuidando a su familia.

Mi reacción inmediata al ver ese video fue de asco. La misma repulsión que tantas veces hemos sentido las mujeres cuando hemos sido víctimas de algún tipo de acoso o violencia sexual; recordé cómo una vez, a los 13 años, un hombre me manoseó en la calle. Tanto entonces como hoy, la sensación de asco duró muchos días, demasiados.

A la gran mayoría de mujeres nos ha pasado, todas tenemos alguno o varios de estos recuerdos desagradables. Y por lo que pude ver, con respecto a este video muchas mujeres sintieron lo mismo, ese asco acumulado que hemos ido construyendo a lo largo de nuestras vidas frente a la violencia que enfrentamos a diario. Porque lo que hubo allí fue un acoso violento de un hombre machista que nos niega derechos, que pretende quitar la igualdad de género de las políticas públicas, contra una mujer que defiende los derechos humanos.

Escribo esto el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, día que no es para celebrar, sino para darnos cuenta de todo lo que nos falta aún para conseguir la igualdad plena, para que no nos discriminen por estudiar en la universidad, para que no nos violenten por ejercer o defender nuestros derechos, para que no nos maten por el solo hecho de existir. Porque frente a la embestida de todos esos grupos antiderechos, que tienen poder económico y tribuna en los medios, la lucha por la igualdad se hace más difícil todavía; pero aquí estamos para exigir respeto y ejercer nuestros derechos, para desde niñas ejercer nuestra sexualidad plena (es decir que nunca nadie nos manosee, nos acose o intente darnos besos a la fuerza), porque aquí estamos las mujeres para resistir y para vivir.

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