OPINIÓN | Arturo Valverde: Hoteles, discos… ¿Y las bibliotecas?

Creo que sería importante que los alcaldes se tracen metas de largo aliento como convertir su distrito en un “distrito que lee”
OPINIÓN | Arturo Valverde: Hoteles, discos… ¿Y las bibliotecas? OPINIÓN | Arturo Valverde: Hoteles, discos… ¿Y las bibliotecas?

Estamos a casi siete meses de las elecciones regionales y municipales. Candidatos los hay y aparecerán más en los próximos días. ¿Qué esperan los peruanos de sus candidatos? ¿Cuáles son sus principales demandas electorales? Unos quieren más seguridad, poder caminar tranquilos por la calle o que sus hijos no regresen muertos por culpa de algún desalmado que trató de arrebatarles el celular. Otros quieren pistas, veredas, puentes, que son obras de urgencia para muchos. Por allí habrá quienes piden más verde y juegos para los chicos. La necesidad existe cuando una ciudad está en constante crecimiento y entonces unos piden agua, luz, postas médicas, colegios a medida que se expanden las ciudades, centros poblados, asentamientos humanos. Mientras más se alejan del centro o capital donde usualmente se aglutinan los servicios del Estado, hay más demanda.

Pero ¿por qué no escuchamos que alguien reclame más bibliotecas a sus candidatos, si todos los papás y mamás sabemos que si nuestros hijos leen serán mejores que nosotros? ¿Qué pasaría si lográramos elevar el nivel intelectual de los vecinos de un determinado distrito? ¿Disminuiría la violencia, el delito, la drogadicción?

Creo que sería importante que los alcaldes se tracen metas de largo aliento como convertir su distrito en un “distrito que lee”. Ya es hora de que los alcaldes y gobernadores apuesten por más bibliotecas y se compren el pleito de fomentar la lectura en las calles. Tienen que llegar a todos sus vecinos, caminar y convencerlos de poner un libro en la mano de sus hijos.

En lugar de bibliotecas tenemos más hoteles y discotecas, el expendio de alcohol pocas veces es controlado y algunos alcaldes fomentan su consumo, sino pregunten a los municipios cuánto gastaron en comprar las cajas de cerveza para las innumerables fiestas que organizan con el propósito errado de “ganarse a la gente” con trago y rumba. ¿Por qué se les da tanta sensualidad a los jóvenes?

¿Es más fácil gastar en licor que adquirir libros para los chicos o juegos para los más pequeños? ¿Existirá un alcalde que realmente quiera asumir una cruzada por la lectura y ser un faro para sus vecinos o terminarán mudándose a otros distritos más exclusivos apenas lleguen al sillón municipal? Francamente, si los alcaldes no lo hacen, entonces tendremos que hacerlo nosotros, los vecinos.

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