OPINIÓN | Alan Salinas: Financiamiento en los partidos

México nos está demostrando (ya que es un país que el Estado financia la burocracia partidaria, sus actividades y campaña electoral) que esto realmente no está funcionando.
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Podrá haber pasado el siglo XX con partidos de masas, programáticos y con militantes activos las 24 horas al día; hasta este nuevo siglo, con organizaciones personalistas, poco estructurados programáticamente y con votantes (más que militantes), pero la confianza sigue formando parte del engranaje que da vida a la política en el mundo.

¿Por qué sostengo eso? Porque se ha alimentado el debate en el Perú –por un lado– a que el Estado financie a los partidos políticos para, así, hacer que relación dinero privado mal habido y partidos políticos tengan un coto, generándose por default confianza ciudadana.

México nos está demostrando (ya que es un país que el Estado financia la burocracia partidaria, sus actividades y campaña electoral) que esto realmente no está funcionando. Debaten sobre la necesidad de hacer que el dinero no prevalezca sobre el servicio público. En tal sentido, sostienen que debe haber apoyo –por parte del Estado– solo a campañas electorales. En lo que corresponde a la burocracia partidaria y actividades políticas, el Estado debe funcionar como un ente regulador para su real funcionamiento. Incentivos y castigos se llama eso.

Por el otro, en lo que respecta al financiamiento privado y partidos políticos, nuestros liberales sostienen que los partidos políticos deben ver la forma de autofinanciarse o hacer que existan “partidos por impuestos” (Meléndez dixit) con el fin de sincerar la relación de los privados con la política. Estoy de acuerdo con lo último, hasta cierto punto.

Tomando en cuenta ambos aportes, sostengo que el Estado debe efectuar incentivos económicos –o bajo la modalidad público-privado– a las actividades partidarias (previa planificación institucional sobre capacitación política y centros de planificación) y campañas electorales; así como regulación por parte del Jurado Nacional de Elecciones (de la mano de la ONPE y el Reniec) de las actividades políticas de los partidos (tipo Presupuesto Por Resultados). Hasta la fecha, no contamos con este tipo de mecanismo de cumplimiento de los incentivos otorgados a los partidos políticos.

Con este tipo de incentivo y monitoreo podremos avanzar en generar confianza pública en nuestros ciudadanos hacia nuestro precario sistema de partidos. En el país, el diseño institucional es muy permisivo; pongamos también restricciones al negativo comportamiento político.

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