OPINIÓN | Alan Salinas: Yo tengo un sueño

Como habrán podido apreciar –estimados lectores– dejo hoy el análisis del país para centrarme en el Apra
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El título de mi columna de hoy es una genial frase que pertenece a Martin Luther King, para expresar el sueño que tenía de ver a los afrodescendientes formar parte realmente de Norteamérica. Transitar libre e igualmente al igual que un blanco, aunque eso cueste sangre, sudor y lágrimas.

Ese título expresa –ahora– mi motivación por ver a la nueva generación de apristas fuertes y unidos por el destino del país. En mis treinta y tres años he podido apreciar que tiene –a diferencia de la izquierda marxista y light– miles de jóvenes de entre veintitantos y treintaitantos años. Eso me alegra, pero –a la vez– me expresa un reto. Un gran reto.

Me disculparán los veteranos si ahora solo me dirijo a los jóvenes del Apra. Pero son con varios de ellos que –en mi periplo por el país– logré conocerlos e intercambiar inquietudes. Víctor Carranza en Trujillo, Alan Palomino en Apurímac, Franz Chevarría en el Cusco, Israel Farías en Piura, Jaicec Espinosa, Úrsula Silva, Hernán Hurtado, Enrique Valderrama, Eduardo Tovar, Renzo Ibáñez, Elizabeth Ricaldi, Álvaro Quispe, Alan Rodríguez en Lima. Todos ellos, entre otros compañeros y compañeras jóvenes en el país, son los que tomarán al Apra como organización para mantenerla en el tiempo.

Como habrán podido apreciar –estimados lectores– dejo hoy el análisis del país para centrarme en el Apra. Estamos en el mes de la fraternidad, mes central y de aniversario de nosotros los apristas.

En tiempos de pragmatismos y de incertidumbre, ¿cómo conectar con este nuevo Perú? No es una tarea fácil para nosotros. He aprendido con el tiempo que la forma es más importante que el fondo, aunque eso saque ronchas a los veteranos. Depende cómo lo expreses y sientas, se puede llegar a un mejor rumbo organizacional.

Los jóvenes y adultos de ahora no están preocupados por los grandes discursos, prefieren el discurso concreto del motivador. Antes que un programa político, prefieren un manual de autoayuda. Lo he venido sosteniendo en reiteradas ocasiones por este medio. Y lo vuelvo a hacer, porque lo importante es aprender los códigos del mensaje.

El Apra, actualmente, no es sexy, no emociona, y no conduce horizontalmente decisiones. Renovemos ese viejo estilo. En este mes de celebración, que la reflexión nos ayude a mantener viva la llama del esfuerzo del origen y de los continuadores de la estrella.

 

¡Yo tengo un sueño!

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