5 Dic, 2017

OPINIÓN | Alan Salinas: Los empresarios también lloran

Es importante recordar, que muchos de estos emblemáticos apellidos del empresariado peruano, ya han estado ligados antes a escándalos de corrupción con gobiernos corruptos
Odebrecht - socios en la carcel
Odebrecht - socios en la carcel

Estimado Alan:

 

Luego de que el juez Richard Concepción Carhuancho dictara 18 meses de prisión preventiva para los empresarios José Graña, Hernando Graña y Fernando Camet (de JJC) y Fernando Castillo (de ICCGSA) y, además ordenara el arresto domiciliario de Gonzalo Ferraro (de Graña y Montero) por “cuestiones de salud”, pues ante la citación de la justicia se internó súbitamente en la muy costosa Clínica Angloamericana, todo esto por asociarse para sobornar al expresidente y hoy prófugo de la justica, Alejandro Toledo, con la suma de 15 millones de dólares para que se les adjudiquen las obras de los tramos 2 y 3 de la carretera Interoceánica Sur. Es importante recordar, que muchos de estos emblemáticos apellidos del empresariado peruano, ya han estado ligados antes a escándalos de corrupción con gobiernos corruptos.

 

Si retrocedemos hasta 1949, encontraremos que en ese año la empresa GRAMONVEL, de propiedad de un Graña, pasa a convertirse en “Graña y Montero S.A.”, siendo una de las empresas que más se benefició con las obras de construcción que el dictador de turno, el general Manuel Odría, realizara. Luego de que el dictador Odría dejara el poder, sin rendir cuentas por sus actos, se vanagloriaba de las casas que le había regalado sus amigos empresarios, entre ellos, sus amigos de “Graña y Montero”, estos inflaban el pecho y confirmaron siempre lo dicho por el general Odría.

 

Otro apellido recurrente en este oscuro mundo, es Camet. Para encontrarlo vayamos hasta el gobierno del dictador Fujimori y nos encontraremos con Jorge Camet (padre del hoy encarcelado preventivamente Fernando Camet), quien fue ministro de Economía del régimen en el que su empresa se favoreció con contratos de más de 600 millones de dólares. Jorge Camet fue llevado a juicio, pero su condena fue anulada, siendo luego condecorado por la Confiep.

 

La historia pareciera repetirse, con la diferencia de que ahora los antes intocables también desfilarán por las cárceles como cualquier ciudadano más que delinque. Esto es sin duda un punto para nuestra endeble democracia que habrá que tener siempre muy presente.

 

Jaicec Espinosa Sandoval

 

Instituto de Estudios Asia-Pacífico