29 Ago, 2017

OPINIÓN | Alan Salinas: La nueva ruta china de la seda

"Con la nueva ruta (terrestre y marítima) de la seda, el go­bierno chino quiere eliminar las barreras comerciales, reducir los costos del comercio y la inversión ..."

Por: Alan Salinas

El presidente chino, Xi Jinping, en su texto “La goberna­ción y administración china” (Ediciones en Lenguas Ex­tranjeras, 2014), que es un libro de discursos, nos relata que –entre otros puntos importantes de la actual estrate­gia geopolítica china– es construir una Franja Económica de la Ruta de la Seda (o también conocido coloquialmente como la nueva ruta de la seda).

¿Con qué fin se viene realizando –hasta la fecha y en adelante– este plan geoestratégico? Desde el año 2013, cuando el presidente chino asumió la conducción gubernamental, se ha establecido nuevas formas de conectar China a Occidente. ¿Qué implica eso? Pues expandir el mercado chino a África y Euroasia, el cual representa aproximadamente 3,000 millones de habi­tantes. Históricamente, fue Marco Polo quien dio a co­nocer en Occidente la ruta que milenariamente Zhan Qian estableció con esta parte del mundo.

Con la nueva ruta (terrestre y marítima) de la seda, el go­bierno chino quiere eliminar las barreras comerciales, reducir los costos del comercio y la inversión y elevar la velocidad y la calidad de la circulación de la economía, con el objetivo de realizar el “progreso de beneficio mu­tuo”, como lo ha llamado –siguiendo la filosofía confu­ciana– el presidente Xi Jinping.

De acuerdo al dossier n° 60, del año 2016, del diario La Vanguardia, en la nueva ruta de la seda se encuentra el 75% de energías renovables, el 70% de la población mundial y el 55% del PBI mundial. Cifras nada desdeñables para las pretensiones chinas en el reordenamiento geopolítico.

Existe otro importante de la nueva ruta de la seda con respecto a América latina, el cual consiste en unir comer­cial e industrialmente a estos dos continentes, mediante un tren que pase subterráneamente por el océano Pacífi­co. Perú y Brasil, serían los países directamente beneficia­dos por dicho proyecto ferroviario.

En suma, esta nueva estrategia geopolítica china nos da cuenta del enorme potencial que tienen los acuerdos eco­nómicos para relanzar políticas de Estado, bajo una lógica confuciana de cooperación y autoridad.

Mientras Estados Unidos –bajo la presidencia de Trump– siga con una lógica proteccionista, China puede dar inteli­gentemente el gran salto no solo cuantitativo, sino cualita­tivo de avanzar en zonas de influencias norteamericanas.

¡Ojo con eso!

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