13 Feb, 2018

OPINIÓN | Alan Salinas: ¿Qué hace el Estado para con las mujeres y las niñas? II

Sería controversial salirse de la CIDH y renunciar a la carta democrática
OPINIÓN | Alan Salinas: ¿Qué hace el Estado para con las mujeres y las niñas? II
OPINIÓN | Alan Salinas: ¿Qué hace el Estado para con las mujeres y las niñas? II

Había propuesto en mi columna de la semana pasada que debíamos poner en debate la pena de muerte y la castración por casos de violación sexual. Lo había impulsado para abrir un diálogo público sobre el tema. Algo no tan frecuente en nuestro medio.

Realmente, fue grato porque recibí varios comentarios al respecto. Quisiera señalar dos de ellos. La primera de la colega Rocío Maldonado, quien sostiene que no podemos hacer eso, porque tendríamos que salir de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Efectivamente, si se diera el caso hipotético de un consenso político sobre la pena de muerte, se tendría que salirse de esta instancia, y renunciar a la carta democrática de la OEA.

Sería controversial salirse de la CIDH y renunciar a la carta democrática. Ante atropellos del Estado, es necesario un tercero neutro que pueda otorgar un veredicto judicial prudente. Pero tengamos en cuenta que hasta las instancias supranacionales cuentan con injerencias políticas de diversa índole. Sobre este punto, deberíamos también abrir el debate sobre la necesidad de saber el perfil biográfico de los que conforman este tribunal.

El otro punto que quisiera resaltar es la opinión recibida por la ciudadana ilustrada, de nacionalidad francesa, Claire Viricel. Ella me precisó dos temas que podríamos poner en debate en el Perú, como –por ejemplo– los tribunales populares y el incremento de impuesto a la cerveza y los licores.

Sobre los tribunales populares, se debería impulsar (como en Francia) estas instancias para temas sensibles en nuestra sociedad, dentro del marco democrático. Este procedimiento daría muestras de apertura responsable en la toma de decisiones y de un sentimiento de involucramiento ciudadano. El juez de paz no es suficiente.

El otro punto es sumamente importante, y aunque parezca impopular, no lo es. La subida de impuestos a las cervezas y los licores sería una gran hazaña política, de la cual las mujeres (que son mayoría en el Perú) serían las más beneficiadas. ¿Por qué? Porque el dinero gastado en esta bebida alcohólica pudiera estar destinado a otras actividades y necesidades y porque así disminuiríamos la violencia intrafamiliar, las violaciones y menos mujeres agredidas por gusto.

Busquemos conjuntamente soluciones que incidan en el Estado para afrontar este grave problema social.