OPINIÓN | Alan Salinas: El 23 de mayo  

¿De dónde sale dicho movimiento? Tiene sus orígenes en el movimiento por la jornada de las ocho horas en 1918 y de la reforma universitaria en 1919.
OPINIÓN | Alan Salinas: El 23 de mayo  

 

¿Qué pasó un 23 de mayo de 1923 en el Perú? No es una fecha cualquiera, tiene un gran significado –hoy– para el movimiento de afirmación por las libertades y derechos del ciudadano en el Perú, en la que se encuentran las minorías sexuales, el movimiento feminista y organizaciones sociales y políticos de diversa índole que proponen la ley, la libertad e igualdad de oportunidades en el espacio público por encima de los dogmas del conservadurismo religioso.

El 23 de mayo un grupo extenso de jóvenes estudiantes y obreros de las universidades populares “Manuel González Prada”, frente al hoy Parque Universitario, se enfrentaron a la policía de entonces por la consagración del Estado peruano, que impulsó el expresidente Augusto B. Leguía, al católico corazón de Jesús. Ese día cayeron abatidos el obrero Salomón Ponce y el estudiante Manuel Alarcón. Dicho enfrentamiento manchó el camino de libertad de conciencias que Leguía pretendió extender a la ley de pluralidad de cultos, efectuada en 1915.

Después de esos trágicos sucesos, Víctor Raúl Haya de la Torre –líder estudiantil y rector de las Universidades Populares González Prada–, en la casona de San Marcos, dio un breve pero contundente mensaje: “El quinto, no matar”, haciendo referencia al quinto mandamiento, frente a los féretros del estudiante y el obrero, precursores de otra gesta independentista en el país, abatidos por el Estado confesional.

¿De dónde sale dicho movimiento? Tiene sus orígenes en el movimiento por la jornada de las ocho horas en 1918 y de la reforma universitaria en 1919. De allí es que se gesta el inicio de las universidades populares, en la que se llevó ciencia y conciencia a las amplias mayorías excluidas del mundo universitario. Allí se produce el movimiento social, convertido luego en Apra y socialismo, que impulsan estudiantes sanmarquinos y obreros de Ate Vitarte y el Callao. Fue simbólico para lo que se venía después en el Perú de 1930 hasta 1979: oligárquico, militarista, excluyente, de dictaduras, proscripciones y censura.

A cien años de la jornada de las ocho horas y a casi 100 de la reforma universitaria y de las universidades populares González Prada, es necesario poner en el debate público su importancia social, cultural y política para el país al bicentenario de nuestra independencia.

¿Qué hemos aprendido de aquellos jóvenes de entonces? ¿Qué hemos aprendido?

TAMBIÉN PUEDES LEER: