OPINIÓN | Alan Salinas: Crisis de gobernabilidad en el Perú

El autor, también, señala que este tipo de situación se debe a las debilidades del presidencialismo que impiden institucionalizar el régimen democrático en América latina

Hace más de un año, había escrito el texto “Crisis de gobernabilidad en Brasil” (Exitosa, 06/09/16), en la que hacía referencia al ensayo del politólogo Aníbal Pérez Liñán sobre los juicios políticos (o impeachment) que realizaba el parlamento al ejecutivo. Este procedimiento legal -de acuerdo al autor- sería el reemplazo a los golpes de Estado militaristas perpetrados en el siglo XX.

 

El autor, también, señala que este tipo de situación se debe a las debilidades del presidencialismo que impiden institucionalizar el régimen democrático en América latina. Asimismo, sostiene (de acuerdo a los casos estudiados) que si bien el juicio político es el reemplazo de los golpes de Estado, es menos nocivo e impide el autoritarismo.

 

¿Por qué vuelvo a este texto escrito hace más de un año? Porque el politólogo norteamericano Steve Levitsky sostiene que con la vacancia presidencial (similar, pero no igual al impeachment) se estaría rompiendo las reglas formales e informales de la democracia, terminando en un régimen híbrido, vale decir, en un autoritarismo competitivo (o autoritarismo con elecciones manipuladas), como sucedió en Bolivia, Ecuador y Venezuela.

 

Nada más falso. En los países como Brasil y Paraguay donde se dieron, recientemente, el juicio político no se llegó a un régimen híbrido, ni mucho menos a régimen autoritario per se. Eso sí, se debilitó aún más la democracia. El reemplazo de Lugo en Paraguay siguió gobernando, terminando su periodo de gobierno y Temer en Brasil aún continúa en el gobierno.

 

De acuerdo a estas evidencias, sostengo que no hay que tener miedo a la vacancia presidencial, mas bien hay que buscar diseños constitucionales que impidan el abuso de este procedimiento legal por parte de la oposición en el parlamento para algún tipo de venganza política. Siempre hay salidas democráticas responsables.

 

A contracorriente de lo señalado por Levistky, mi lectura va por pensar cómo hacer que –después del vendaval de corrupción de Odebrecht- los partidos políticos vuelvan a generar representatividad en la sociedad. Esto pasa por transparentar el aspecto financiero y político. Vale decir, pasa por hacer público de qué viven los políticos y los partidos, así como hacer transparente sus mecanismos de democracia interna.

 

Para el debate.

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