15 Nov, 2017

OPINIÍON | Milko Ibáñez: ¡Que confiesen todos!

"Esta no es la tierra del Inca que el sol ilumina porque dios lo manda, como dice el vals..."

Lo que se vive en el Perú ya desde hace algunos años, incluidos estos últimos, es que esta no es la tierra del Inca que el sol ilumina porque dios lo manda, como dice el vals, sino que esta es la tierra de la impunidad y que la honradez no es ni será nunca un atributo de nuestra clase política ni empresarial; a la luz de los hechos, esto es verdad.

Hace un par de días conversaba con algunos amigos y les decía que lo único que cambiaría esta situación es que alguien (uno o varios) confesara y buscara salvar parte de su patrimonio, su alma, su fama, sus feligreses, sus votantes, su familia, sus empleados o lo que sea que aún le importe para aliviar ese peso con el que seguro se morirá y que arrastrará consigo su nombre y al de sus antepasados y su descendencia.

Uno de ellos me decía: “¿verdaderamente crees que eso puede ser?”, burlándose de mi reflexión y deseo.

No me extraña esa reacción, es parte de la desazón del individuo que vive en una sociedad enferma y que sin darse cuenta pierde toda la esperanza en el ser humano y en su capacidad de ser algo más que su billetera, o su poder efímero terrenal, su desazón es la del común de los individuos que acepta la desesperanza bajo la lógica de que todo es material.

Bueno, casos hay muchísimos que prueban que personas por salvar parte de sus riquezas terrenales confiesan y otros que por salvar su alma lo hacen, pues el peso de su conciencia los está matando, los envejece, los denigra, incluidos sus ascendentes y sus descendentes, o simplemente ya no los motiva más poder, más riqueza.

La evidencia científica indica que estos tipos de sociópatas de cuello blanco y que delinquen una y otra vez son alimentados por una sociedad que no censura más allá del susurro y que perdona el pecado pero no el escándalo.

A esos que han perdido toda esperanza y que creen que no son posibles confesiones de ese tipo, les invito a leer el caso de Edmund Kemper, uno de los tantos asesinos en serie a los que la Policía ni siquiera estuvo cerca de atrapar hasta que se entregó voluntariamente, había perdido la motivación, dijo.

La evidencia científica indica que la confesión más allá de la redención moral recupera vidas, personas y familias. El FBI tiene numerosos estudios sobre esto, no pierdan la esperanza… dejen de ser todos el Zavalita de Vargas Llosa que está marcado por un sino inmutable en base a la aceptación de que todo está jodido y pasen a cosechar los mares, sembrar la tierra y querer más

a la patria, a todos ellos que siguen mintiendo y que dicen que no hicieron nada malo, redímanse y confiesen, más vale un tiempo en la sombra que un futuro para sí y los suyos de tinieblas, pasen de ser criminales en la sombra a artífices del cambio, solo así se completará el círculo que como dice una vez más la canción romperá las cadenas de la esclavitud.