Cultural

“Naciones otras” y colonialidad

By Gary Huamán Rivera

June 03, 2018

Por Giancarla Di Laura

Desde los años 70, el gran pensador peruano Aníbal Quijano venía esgrimiendo el concepto de “colonialidad del poder” para referirse a las estructuras coloniales supervivientes en estados supuestamente modernos y democráticos como los de América Latina. Quijano, quien acaba de fallecer el 31 de mayo último, inspiró a toda una generación de críticos y activistas para cuestionar las estructuras de dominación racista y clasista que persisten en nuestras sociedades.

Esta inspiración ha alcanzado niveles globales, pues la categoría de “colonialidad del poder” se usa ya en todos los contextos en que se siguen dando rezagos de abuso de poder basados en diferencias de piel y cultura, tal como ocurría en los viejos colonialismos. Las ideas de Quijano han llevado a otros pensadores como Walter Mignolo y Enrique Dussell a desarrollar lo que se conoce como “el giro decolonial”, que busca revalorizar los saberes indígenas y una desoccidentalización del conocimiento como paso inmediato para una liberación política y económica de los pueblos oprimidos de mundo.

Las “naciones otras”

Fue basándose parcialmente en estas ideas que un importante grupo de investigadores de América Latina, Italia y Palestina se reunieron esta semana en la hermosa ciudad de Cagliari, en la isla de Cerdeña, para debatir desde un marco comparativo los problemas de la moderna colonialidad que sufren las naciones andinas, amazónicas y palestina. La iniciativa, titulada “Naciones otras”, viene de tres instituciones que están trabajando desde hace años en desarrollar un pensamiento progresista y liberador desde el más alto nivel académico. Se trata del Centro Interdepartamental de Estudios sobre América Pluriversal de la Università degli Studii di Cagliari (dirigido por el crítico italiano Riccardo Badini), la Asociación Internacional de Peruanistas y la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana (dirigidas por el escritor y académico peruano José Antonio Mazzotti).

El lunes 28 y martes 29 de mayo se encontraron cerca de treinta especialistas de diversos orígenes convocados por las instituciones mencionadas para exponer casos concretos de naciones étnicas marginadas por estados-nacionales que tratan de asimilarlas o simplemente desaparecerlas. En los casos peruano, colombiano y brasileño, por ejemplo, se expuso la situación apremiante de los pueblos kukama, urarina e iskonawa de la Amazonía frente a los embates de la deforestación galopante permitida y hasta estimulada por los estados criollos que detentan el poder en dichos países. Las exposiciones de Giorgia Piras, Stefano Pau, Emanuele Fabiano y José Antonio Mazzotti fueron muy ilustrativas al respecto.

También se prestó atención a la colonialidad que sufre el pueblo aimara y cómo se expresa esta a través de su literatura. Para ello presentaron iluminadoras propuestas Elizabeth Monasterios, Martixel Hernando, Paola Mancosu y Domenico Branca.

Los representantes de los estudios palestinos no estuvieron ausentes y contribuyeron en el examen de la categoría de “colonialismo por asentamiento”, que es la práctica que el estado de Israel ejerce para desalojar y exterminar al pueblo palestino de sus antiguos territorios. Destacaron las intervenciones de Wasim Dahmash, Anna Brancato, Marco Ammar, Pamela Murgia, Jamil Hilal, Diana Carminati, Ruba Saleh, Mjriam Abu Samra, Enrico Bartolomei y Francesco Bachis.

Por el lado latinoamericano también contribuyeron de manera importante estudiosas como Rocío Ferreira, Isabel Quintana, Cristina Fangmann y Erika Almenara.

No puedo dejar de mencionar las conferencias magistrales del gran antropólogo ítalo-peruano Stefano Varese, quien disertó sobre “El Estado oligárquico y las naciones indígenas en el Perú neoliberal”, y de la crítica uruguaya Mabel Moraña, que habló sobre “Pluriversalidad, transmodernidad y buen vivir: tres propuestas”.

Hay esperanza

Muchas de las ideas expuestas en este simposio representan el compromiso de un gran número de académicos que cuestionan el avance de los regímenes neoliberales, los cuales siguen generando marginación, desigualdad, calentamiento global y muerte directa al insistir en el privilegio de los capitales internacionales frente al bienestar de los pueblos originarios.

La antorcha encendida por Aníbal Quijano hace casi cincuenta años sigue viva y sirve de guía para nuevas agendas de pensamiento, renovando la función de los intelectuales cuando la “colonialidad del poder” sigue vigente y las políticas extractivistas no sólo destruyen el medio ambiente, sino a pueblos milenarios y su riquísima cultura.

Vayan las líneas anteriores como un modesto homenaje al gran Aníbal Quijano, cuyo pensamiento no muere mientras haya iniciativas como la de Cagliari. Vale un Perú.