20 Oct, 2017

Más allá de la montaña

Más allá de la montaña es una película que termina por conseguir su objetivo de género: entretener, dar un momento agradable al público

¿Estarías dispuesto a cuidar la vida de un desconocido sin importar que la tuya esté en grave peligro? A este planteamiento se enfrentan Ben Bass y Alex Martin, un elegante doctor inglés y una intrépida periodista estadounidense, quienes se ven afectados tras la cancelación de su vuelo con destino a la ciudad de Denver y debido a su urgencia de partida rentarán un vuelo privado en una pequeña avioneta, pero inesperadamente su piloto sufre un infarto y su aeronave cae en picada; desde este momento tendrán que trabajar juntos para aumentar sus probabilidades de vida y darle una oportunidad más a la esperanza y el amor.

 

El espectador se encontrará frente a una propuesta sobresaliente cuando de drama romántico se trata, los clichés que inundan el cine de Hollywood como: un enamoramiento no correspondido, un amante casado o simplemente las enormes distancias entre cada quien no hacen de las suyas en esta producción que será capaz de arrancar el gesto auditivo más usado en la historia del cine romántico: “Ah…” con sonido suave y demasiado eco.

Una historia de amor en el peligro

Pero el original planteamiento del guionista J. Mills Goodloe, especialista en romanticismo del siglo XXI por cintas como Lo mejor de mí o El secreto de Adaline, nos da una historia de amor con determinación y coraje, la fórmula que obliga a los protagonistas a utilizar técnicas de supervivencia en un clima desértico mientras sufren de graves heridas, es pocas veces vista en la pantalla grande y esto brinda frescura al género.

Por supuesto, el reparto principal es sumamente atractivo: la ganadora del premio Óscar en 2009, Kate Winslet y el ganador del Globo de Oro en 2012, Idris Elba, son los encargados de interpretar a esta pareja que sin haberlo planeado y mucho menos deseado, caen en las aguas del amor en la situación menos favorable que uno podría pensar; pero esto no es nada ilógico, por experiencia, cuando unos desconocidos pasan días enteros trabajando en equipo y aislados de su cotidiana realidad, la mutua atracción puede surgir.

 

Natural química actoral

Y para volver creíble en la adaptación cinematográfica de la obra literaria de Charles Martin, el cineasta israelí, Hany Abu-Assad, entendió perfectamente la necesidad de dejar fluir y adaptarse según el ritmo de la historia, a los intérpretes Winslet y Elba, quienes aprovecharon la mano ligera de su director para conseguir una natural química actoral y en muchas ocasiones sacudir al espectador con momentos graciosos, tensos y claramente amorosos.

 

La producción decae…

Pero en distintos rubros la producción decae: hechos totalmente carentes de realidad, diálogos demasiado simples y una terrible edición, esta última responsable de cortar en distintos momentos el ritmo conseguido y también de arruinar con absurdas escenas que rememoran miradas y simples roces para justificar la escena romántica en curso, desastroso utilizar esta vieja técnica cuando el cine moderno debe ser carente de ella.

Los sitios naturales utilizados para el rodaje son majestuosos a pesar de lo complejo y salvaje de su naturaleza, pero habrá que ceder ante la idea principal: una historia de amor, sí con todo y costillas rotas, piernas heridas, se desarrolla en un paisaje canadiense con nieve por doquier, ¿atractivo, cierto?

Más allá de la montaña es una película que termina por conseguir su objetivo de género: entretener, dar un momento agradable al público y remarcar que la esperanza y el amor siguen vigentes en la sociedad moderna; aquella culpable de distanciar a la gente con su tecnología e individualismo. (Nota aparecida en www.control-total.net)