13 Sep, 2017

OPINIÓN | Martin Valdivia: Seguridad con firmeza

En muchos países del mundo, básicamente los latinoamericanos, existen normas concretas para evitar que la moto sea utilizada para cometer fechorías.

Después de ver un frustrado asalto en una calle de Magdalena, donde un raquetero a pie sigue a su víctima, forcejea con ella, interviene un ciudadano y el ladrón sube veloz a una moto que lo esperaba, estoy más convencido que nunca que se debe normar el uso de estos vehículos menores que –por su versatilidad y rapidez de huida– son los preferidos de los rateros para hacer de las suyas.

La modalidad es sencilla: en los ataques actúan dos personas. Uno de ellos se baja, amenaza y roba; mientras el otro lo espera listo para escapar. Y lo hacen a plena luz del día. No les interesa el tráfico pesado. Total, la moto no solo puede “capear” el atolladero, sino, incluso, puede desplazarse contra el tránsito. El objetivo es escapar de la manera más rápida y efectiva, sin dejar huellas, sorprendiendo a sus víctimas que no atinan a nada, espantadas por el terrible momento y porque, simplemente, los hampones huyeron en la moto.

En muchos países del mundo, básicamente los latinoamericanos, existen normas concretas para evitar que la moto sea utilizada para cometer fechorías, habiéndose disminuido drásticamente los asaltos, como por ejemplo en Colombia. Evidentemente, estas normas deben ser parte de una estrategia integral de seguridad ciudadana que incluya el mal uso de las motos lineales y mototaxis. La ciudadanía debe entender que la seguridad compete a todos y que cualquier norma que se oriente en ese sentido, debe ser acatada en su integridad.

La propuesta del ministro Carlos Basombrío para que dos varones no viajen juntos en una moto puede parecer absurda pero, en el fondo, responde a una realidad que salta a la vista: la mayoría de los asaltos en moto se hacen en pareja. Y no hablemos solo de asaltos. El sicariato también ha sabido hacer uso de estas máquinas para perpetrar sus crímenes. Colombia, por ejemplo, prohibió hace 20 años que dos personas circulen en una misma moto. Esta medida se tomó porque según las estadísticas oficiales, el 26% de los robos violentos y muertes que se registraban en las calles se cometía usando la moto como vehículo para llegar y escapar del lugar del delito.

Lo mismo ha pasado en Guatemala, Honduras, Costa Rica y se estudia la medida también en Argentina. Es decir, la sociedad se defiende de alguna manera de los delincuentes que han hecho de la moto el vehículo ideal para la fuga. Ojalá la norma prospere en el Perú, a pesar de la férrea oposición que darán los de siempre. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.