24 Jul, 2017

Martín Valdivia Rodríguez: Priorizar gastos

¿Por qué se piensa derro­char cerca de 20 mil millones de dólares en estas me­gaobras si de por medio existen reclamos tan justos como los de los médicos y profesores?

Por: Martín Valdivia Rodríguez (Director)

@martingvaldivia

La huelga de los médicos del Ministerio de Salud (Min­sa) llega a su vigésimo día sin que, aparentemente, haya soluciones a la vista. Ninguna de las partes quiere dar su brazo a torcer y, como siempre, son los sufridos pacien­tes los que pagan los platos rotos de una situación que, seamos sinceros, no apareció en este gobierno.

Se estima que el número de médicos que se unen a la huelga son 8000 en Lima y más de 14,000 a nivel regio­nal. Ellos reclaman no solo la renuncia de la ministra de Salud, Patricia García, sino que piden concretamen­te el aumento de presupuesto al sector de 330 millo­nes de soles adicionales a los 3 mil 500 millones de so­les asignados este año. Cifra insignificante si tenemos en cuenta que solo la línea 2 del metro de Lima costará al erario nacional más de 5 mil millones de dólares.

En total son 46 los reclamos presentados en el pliego de la Federación Médica, muchos de ellos atendibles. Estas exigencias incluyen una nueva escala remu­nerativa, que aún no tiene fecha de aplicación, pues mediante comunicado el Minsa dijo que “esta escala se hará realidad conforme ya lo hemos manifestado y no solo será de alcance para los profesionales médicos, sino que en el marco de una política remunerativa jus­ta y adecuada, será de alcance para todos los profesio­nales de la salud”.

Otro de los puntos complicados del pliego de recla­mos es el referido al Sistema Integral de Salud (SIS). Los médicos exigen que el Estado pague a los hospitales los 700 millones de soles que el SIS les adeuda. El Minsa ha manifestado que, en los próximos días, se cancelará el 50 por ciento de dicha deuda. El SIS es un tema an­gustiante, toda vez que se trata del seguro médico de los más pobres.

Aquí, como en el caso de los profesores y otros gre­mios en conflicto, cabe preguntarse: ¿cómo hay dine­ro para pensar en los Panamericanos, pagar la línea del metro más cara del mundo o invertir en la moder­nización de una refinería que, como la de Talara poco aporta al desarrollo del país? ¿Por qué se piensa derro­char cerca de 20 mil millones de dólares en estas me­gaobras si de por medio existen reclamos tan justos como los de los médicos y profesores?

En buena cuenta, no podemos comprarnos un carro de lujo si nuestro hijo no tiene cómo curarse de una enfermedad. La priorización de los gastos debe de convertirse en una política de Estado que involucre a todos los gobiernos de hoy y del futuro. Y, tal parece, a este gobierno eso le tiene sin cuidado. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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