8 Sep, 2017

Martín Valdivia: Que no sea un circo…

Esperemos que la oposición sepa encaminar esta interpelación y no se someta más al país a un circo romano donde se pida la cabeza del ajusticiado.

Todo el Perú sabe sobre nuestra posición respecto a la ministra Marilú Martens. Creemos que no supo manejar con buen criterio la huelga magisterial que debió ser controlada en Cusco, llegar a un acuerdo y no dar pie al crecimiento de personas que perjudicaron la enseñanza de los escolares, tal es el caso del dirigente Pedro Castillo Terrones, ahora convertido en líder sindical gracias, en gran medida, a la lentitud de reacción de la citada ministra.

Es muy posible que veamos a Castillo Terrones como candidato al Congreso o a la presidencia regional de Cajamarca en un corto tiempo. Sin embargo, creemos que la interpelación a la que será sometida hoy la ministra de Educación no es pertinente ni contribuye en nada a la “pacificación” del sector; tan es así, que los radicales del magisterio han anunciado para hoy un paro de 24 horas en “apoyo a la interpelación”, como si los más de dos meses que sometieron a los niños del Perú a una paralización absurdamente prolongada no hubiera sido suficiente como para sensibilizarlos respecto al futuro de sus educandos.

Visto de esta manera, la interpelación –impulsada por el fujimorismo– no tiene otro fin que el someter nuevamente al Gobierno a los vapuleos de la mayoría del Congreso, tal como lo escribiéramos ayer en esta misma columna. Espero no equivocarme, pero casi les puedo asegurar que el fin es censurar y vacar una vez más a un ministro de PPK. El objetivo es reforzar la imagen de un Gobierno débil, sometido a los vaivenes políticos y preso de sus miedos.

Allí Becerril, Salaverry y demás parlamentarios naranjas juegan un papel fundamental como escuderos y cabezas visibles de la aplanadora fujimorista.

Lo más gracioso de todo esto es que las 40 preguntas que tendrá que responder Martens parecen ahora bastante desfasadas, luego de conocerse los pormenores de lo ofrecido a los maestros. Muchos de estos cuestionamientos (24 preguntas de las 40 pertenecen al Frente Amplio), tienen que ver con las famosas evaluaciones y la negativa de los maestros de someterse a ellas. En este punto, el Gobierno y los partidos que intervinieron en las negociaciones hechas en el Ministerio de Educación han sido inflexibles en su respuesta: no se dará marcha atrás en la ley de la carrera pública magisterial. Los maestros deben y tienen que ser evaluados, como ellos finalmente aceptaron poniendo condiciones.

Esperemos que la oposición sepa encaminar esta interpelación y no se someta más al país a un circo romano donde se pida la cabeza del ajusticiado. ¿Qué Martens tiene que irse?, qué duda cabe. Pero que lo haga sin que su salida se preste a demostraciones absurdas de poder y sometimiento. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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