9 Ago, 2017

Martín Valdivia: Hoy nos toca a nosotros…

Más de 100 mil peruanos se instalaron allá en la mejor época venezolana. Hoy nos toca recibirlos...

Aunque muchos peruanos opinen que el problema venezolano debe ser resuelto por ellos mismos, lo cierto es que –al margen de los temas eminentemente políticos– la situación del país llanero nos toca de cerca: cada día ingresan al Perú entre 500 a 800 ciudadanos de esa nacionalidad huyendo de la crisis económica y social que se vive en esas tierras.

La cifra –proporcionada por Migraciones– no es moco de pavo si la multiplicamos por 30 días: mínimo 15 mil venezolanos ingresarán al Perú para tratar de ganarse el pan por estas tierras. Y es que el volumen de personas que día a día llegan hasta las instalaciones del Centro Binacional de Atención Fronteriza en Tumbes, crece en la medida que la crisis que genera el gobierno de Nicolás Maduro se agudiza.

Solo en julio de 2017 ingresaron 13 mil, y en lo que va del año, han ingresado 46 mil venezolanos. De este número, solo 12 mil han obtenido hasta la fecha su Permiso Temporal de Permanencia (PTP), calculándose que otros 12 mil accederán gracias a la ampliación de este mecanismo anunciado por el presidente Kuczynski en su discurso de Fiestas Patrias. Todo hace suponer que estos PTP quedarán cortos para poder atender a la masa de venezolanos que día a día llegan a todo el Perú tanto por vía terrestre como aérea.

Preocupa, sin embargo, que esta oleada migratoria cree dentro de poco un mercado negro de trabajadores, en tanto no cuenten con el PTP, documento que les permite no solo trabajar legalmente, sino abrir cuentas bancarias, matricular a sus hijos en el colegio y hasta acceder al Seguro Integral de Salud (SIS) para atenderse en los hospitales del Estado.

La cantidad de mano de obra barata (la venezolana) servirá para que surjan mafias que los exploten, aprovechando la precariedad de quienes viven sin el TPT. Teniendo en cuenta que el salario mínimo en Venezuela bordea los 50 dólares al mes (unos 160 soles), el Perú se presenta como un país atractivo para vivir, con una economía estable, baja inflación y un salario mínimo muy superior al de su país.

Queda en nuestras manos y en el de las autoridades prestar la ayuda necesaria a estos hermanos que pasan por esta difícil coyuntura. Ya ellos nos ayudaron cuando nos tocó salir del país empujados por la hiperinflación y el terrorismo. Más de 100 mil peruanos se instalaron allá en la mejor época venezolana. Hoy nos toca recibirlos. Hagamos de esa estadía (que creemos será temporal) una situación llevadera y esperanzadora. Está en nuestras manos. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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