La zorra vanidosa

“A diferencia de propuestas en que aún se hace teatro contando historias europeas como si fueran universales"
La zorra vanidosa La zorra vanidosa

El teatro para la infancia es uno de los más complicados de ejecutar ya que el espectador infantil es el más difícil de persuadir de la bondad de la historia contada. Los niños, un apasionado, atento, justo, riguroso e incansable público quieren sus sentidos totalmente estimulados. Es decir, esperan interactividad, fascinación ante lo que ven y enamoramiento permanente. Un torrente de energía exigible a todo momento. No se puede pestañar o distraerse sino la obra está perdida. Si están conectados la obra cumple uno de sus objetivos. Si sucede todo lo contrario hay que repensar la puesta. En este caso, tenemos a la digna concurrencia infantil siguiendo atenta, aunque no enfervorizadamente la línea peruanista de la propuesta de Ismael Contreras. Este actor, ha tenido presentaciones extraordinarias tanto en el cine (hace de Félix, el chofer enfrentado a sus fantasmas en busca de redención en El evangelio de la carne), así como partícipe activo en varias puestas teatrales limeñas. Por supuesto, su amorío con el teatro viene desde antes. Ya en los años 70s fundó La abeja, un centro de promoción del teatro para niños y que ha permanecido en ese complejo como fascinante sector de espectáculos y continúa ahora con Palosanto. Como la recordada Sara Jofré, Contreras forma parte ya de la historia del teatro peruano dedicado a fomentar la formación escénica en la infancia.

Cosmovisión andina

La primera virtud de la puesta, una de las más largas en cantidad de funciones en su género, es que narra desde nuestra propia historia. No es gratuito que sea José María Arguedas la fuente textual y simbólica. La presencia del notable escritor andahuaylino asegura una cosmovisión andina, un modelamiento de nuestras propias parábolas. A diferencia de propuestas en que aún se hace teatro contando historias europeas como si fueran universales, en este caso la apuesta es valiosa por esa conexión con lo que somos: un intenso país multicultural. La riqueza diversa, contradictoria, múltiple del conjunto de naciones que nos compone hace que sea un crisol espléndido para señalar agendas teatrales para disímiles públicos. Es por eso que La zorra vanidosa, ya de por si tiene un valor fundamental para seguir construyendo el teatro peruano. Un logro de esta ruta fue con Achikée, en clave ecológica, también inspirado en un mito recogido por el autor de Todas las sangres.

El elenco ya en escena entra con fuerza para enfrentarse a una ávida y difícil concurrencia sentados en la primera fila como invitados estelares, mientras los mayores esperan filas detrás. Con una pertinente escenografía, la zorra (Yasmine Incháustegui) de cola frondosa y henchida de vanidad se menea orgullosa y atrevida. Todos nos quedamos pasmados con semejante espesura y el tono sensual, aunque más los adultos. Como es sabido, hay que exigir más al cuerpo y la voz para que las figuras sean asimiladas y comprensibles. Así la figura pícara del chivo (Juan de los Santos), como el maquiavélico asesor a azuzador es incansable y logra una buena performance. La calculada dulzura de la ratoncita (Geraldine Díaz) le pone el toque, junto a la figura del conejo (Daniel Zárate), de que el bien, aunque con trompicones y muchas torpezas, puede vencer a las formas del mal si la unión, la solidaridad y también algo de astucia, se combinan. Es verdad que pudieron hacerlo mucho más participativo, cantando en vivo, por ejemplo, o resolviendo mejor las intervenciones espontáneas del respetable, inquieto y demandante pequeño asistente. Los preciosos infantes siempre quieren una fiesta y estar en ella. Ese contrapunto puede ser trabajado con mayor eficacia.

Sin caer en la ingenuidad la obra señala un camino que los peruanos no debemos olvidar jamás: que podemos enfrentarnos y vencer a las maneras aviesas que muchas veces nos atacan. Es por que el teatro tiene una esencia pedagógica, transcendental, vital, imprescindible para formar el espíritu ético de nuestra población. Más si se hace desde las edades tempranas que es donde debemos subrayar la moral. Nuestros niños lo asimilan todo y qué mejor que sea a través de propuestas educativas formadoras como la que hemos visto. Feliz día del teatro.

 

FICHA:

AUTOR (basado en cuentos recopilados de José María Arguedas): Ismael Contreras

DIRECTOR: Ismael Contreras

ELENCO: Yasmine Incháustegui, Daniel Zárate, Juan de los Santos, Geraldine Díaz.

TEMPORADA: del 20 de enero al 8 de abril.

DÍAS: sábados y domingos.

HORA: 5:00 p.m.

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