La Habana en rock

"El rock and roll ha creado su propio nicho desde los primeros años de la revolución. Nunca hubo persecución de rockeros"
La Habana en rock La Habana en rock

Por Juan Zevallos Aguilar

Luego del coctel que se ofreció el pasado viernes 13 de abril en la residencia del Embajador del Perú, Guido Toro, para celebrar el Simposio en Casa de las Américas que conmemoraba los noventa años de la publicación de los 7 ensayos…(1928) de José Carlos Mariátegui, el poeta Paolo de Lima, el músico Piero Bustos y quien escribe estas líneas nos dirigimos para escuchar música y tomar unos tragos a la discoteca Submarino amarillo, cuyo nombre era un homenaje directo a Los Beatles a través del título de una de sus canciones más entrañables. Este centro de reunión de jóvenes aficionados al rock queda a una cuadra del Parque John Lennon, en el barrio de El Vedado, en La Habana. Mientras tomaba un mojito recargado y mis acompañantes bebían cervezas, escuchamos las últimas canciones tocadas en vivo por la banda cubana Tracks. La mayoría de ellas eran covers de canciones de bandas europeas y norteamericanas de los 70 y 80. Un par de ellas eran sus composiciones propias que nos impresionaron. La banda tenía gran calidad musical y sus canciones un gran contenido poético. El Submarino amarillo cerró sus compuertas a las 2 de la mañana igual a como hacen los bares y discotecas de sus vecinos del Norte.

Cuando salimos del local varios integrantes de Tracks querían prolongar el disfrute de la noche. Piero Bustos estaba con su guitarra. Luego de las debidas presentaciones, Ariel Macías, bajista del grupo, preguntó qué hacíamos con la guitarra. Les explicamos que Del Pueblo Del Barrio se presentó en el auditorio “Ernesto Che Guevara” de Casa de las Américas. De inmediato se produjo una conexión artística. Los visitantes queríamos saber sobre la escena del rock and roll en Cuba. Los músicos cubanos querían escuchar y enterarse de la música joven peruana. Paolo de Lima preguntó: “¿Dónde la seguimos?”. La manager del grupo, rubia vestida de negro, de inmediato contestó: “Vamos al parque”. Nos siguieron un grupo de muchachos para quienes la noche les quedaba corta. Encontramos una banca junto a la estatua de John Lennon y empezó un concierto improvisado de Piero Bustos acompañándose con su guitarra. Los muchachos se quedaron para escuchar a Piero y no dejaron de filmarlo y tomarle fotos con sus celulares. Estaban encantados. Cuando terminó su repertorio los muchachos le pidieron que tocara covers. Piero tocó un par. Cuando una muchacha le pidió tocar una canción de Juan Gabriel, el músico limeño cantó una canción sobre el Che Guevara. Los muchachos sin decir nada nos abandonaron.

La segunda parte de la fiesta continuó con los músicos cubanos. Ariel Macías, director artístico del grupo,  pidió la guitarra. Se disculpó por su poca destreza en tocarla puesto que él es bajista y empezó a cantar las canciones del grupo. Cuando terminó de tocar les preguntamos por qué no tocaban su tan buena música en el Submarino amarillo. Nos contaron que la mayor parte de su repertorio eran covers debido a que esa era la exigencia de los clientes. Necesitaban el dinero para poder seguir haciendo música. La mayoría de los asistentes a esta discoteca y otras parecidas eran estudiantes universitarios, hijos de comandantes y de una burguesía que se va consolidando gracias a los programas de emprendedores iniciados hace varios años por el gobierno, y a las remesas que llegan del extranjero.

Añadieron que el rock and roll ha creado su propio nicho desde los primeros años de la revolución. Nunca hubo persecución de rockeros, pero la política cultural del gobierno cubano sí ha promovido los ritmos tropicales como la guaracha, la rumba, el son, la salsa y el jazz fusión. Los resultados de esta política cultural se pueden observar cuando todos los bares, restaurantes y hoteles del centro tienen bandas de ritmos tropicales que dan el fondo musical a los miles de turistas que consumen daiquiris y comida cubana. También hay programas en la radio dedicados al rock and roll y son invitados a programas de TV. El más conocido y antiguo es Disco ciudad, del legendario Juan Camacho. Además hay conciertos de bandas de rock en teatros y al aire libre con cierta frecuencia. Nos invitaron a asistir a un concierto del grupo Miel y limón que iba a tener lugar al día siguiente. Si bien no se atreven a atacar frontalmente al gobierno, lo pueden criticar de manera indirecta o en clave poética. Sus canciones son pruebas de ello. La canción “Ciudad desierta” que tocaron para nosotros en el parque nos permitió conocer su propuesta musical. Mientras conversábamos, encontré mucho parecido a la escena musical del rock cubano del siglo XXI con la peruana de los años 70, donde aparecían los primeros grupos que se atrevieron a componer sus canciones propias en castellano como El Polen. Del mismo modo, el gobierno de Velasco Alvarado y el de los últimos días de Raúl Castro han recibido las falsas acusaciones de ser enemigos del rock por su origen imperial. El sueño y cansancio que compartíamos hizo que termináramos la conversación a las cuatro de la mañana con promesas de volvernos a encontrar en el futuro. Así será.

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