23 Oct, 2017

Homenaje a la Pachamama: Una antología que rescata a los mejores exponentes de nuestro folklore serrano

“Este disco es relevante porque registró en soporte moderno a estos artistas populares pero su escasa difusión revela el nulo interés del público y de los medios..."

En estos días, en que se ha hablado tanto de los niveles de identificación que tenemos los peruanos con nuestras raíces andinas, a causa de una “polémica” pregunta incluida en el último censo, pensé en la profunda desconexión que existe entre el público consumidor de música popular y nuestro folklore serrano, una de las manifestaciones más ricas y variadas de la tan mentada pluriculturalidad que es supuesto motivo de orgullo nacional y eslogan infaltable de la Marca Perú.

Por un lado, las tendencias “novoandinas” posicionan muy bien los espectáculos sobrevalorados de ciertos artistas nacionales que lanzan producciones listas para encajar con la onda inclusiva del limeño-turista-en-su-propia-tierra, que reduce todo a ponchos de alpaca bebé, coloridos afiches de Eliot Túpac y CDs en cajas de cartón reciclado y diseños rústicos-étnicos, ideales para venderse en el Duty Free del aeropuerto. Por el otro, ese híbrido que une al huayno de exóticas polleras handmade con baterías electrónicas y coreografías que tienen tanto de morenada como de orquesta de cumbia, pretende modernizar el folklore andino y acercarlo al público masivo, apoyado por una oficialidad históricamente centralista, desesperada por librarse de su perfil asociado a la discriminación.

Pero lo cierto es que nuestra música andina solo aparece cuando su difusión temporal y efectista es fuente segura de ingresos y buena imagen. Ahí está por ejemplo el documental Kachkaniraqmi-Sigo siendo (Javier Corcuera, 2014), que dio protagonismo a don Máximo Damián apenas un año antes de su muerte. Damián, amigo personal de José María Arguedas, falleció abandonado en los pasillos de emergencia de un hospital público. O la ínfima atención que ha recibido el homenaje al músico Jaime Guardia anunciado para este 21 de octubre, un evento musical que merecería mayor presencia en la agenda cultural peruana. Por eso la existencia de discos como este Homenaje a la Pachamama (Cernícalo Producciones, 2005) es importante como un genuino intento por reconocer y valorar el amplio bagaje musical producido desde la sierra a través de las décadas.

Legendarios nombres del folklore

Este CD reúne a una pléyade de legendarios nombres del folklore serrano convirtiéndose en homenaje y rescate del verdadero sonido de la tierra, sin maquillaje lounge de por medio. Esta selección, hecha con conocimiento y respeto por nuestra música, consiguió mostrar las sonoridades del centro, sur y norte de la serranía peruana a través de sus principales exponentes.

Desde Áncash, por ejemplo, llega la Princesita de Yungay (Angélica Harada), legendaria cantante que ofrece Pastorcito y El obrero, conocidos huaynos que ha grabado en varias oportunidades. Los guitarristas ayacuchanos Manuelcha Prado y Raúl García Zárate, admirados en el mundo entero por su talento, figuran con temas como Mana wayluna, Q´ori kintu (Prado), Pukllay taki o Q´ori qente (García Zárate).

Desde Cajamarca, el recordado Indio Mayta (Miguel Ángel Silva Rubio) nos contagia su alegría carnavalera con Indiecita y Estamos de fiesta, muy populares en los ochenta. El conjunto de sikuris de Puno, Espíritu Sikuri, contribuye con Imillani, Pena penita y Ritmo postrero (Kacharpaya) mientras que la Orquesta Selección del Centro nos traslada a Junín con sus saxos en Falsía y Jauja, dos clásicos de esa hermosa región.

Jaime Guardia, el genial charanguista nacido en Pausa (Ayacucho), líder del recordado Conjunto Lira Paucina, interpreta Maskamuyki y Madre querida. Y el violinista Máximo Damián nos ofrece Altipanacuy, Karamuza y Wawa pampay, canciones que permiten apreciar el sonido básico y, a la vez, integrador, de su violín. Este instrumento de origen europeo se convierte en vehículo expresivo de la tristeza y la marginalidad del Ande en las toscas manos de Damián, músico autodidacta cuyo legado tiene que ver más con el esfuerzo y el cariño por su oficio que con el virtuosismo técnico y la publicidad que asegura fama y fortuna.

Este disco es relevante porque registró en soporte moderno a estos artistas populares pero su escasa difusión revela el nulo interés del público y de los medios por sus valiosas trayectorias, que deberían ser enseñadas a los niños de nuestros colegios. Publicar una nota cada vez que algún músico fallece o para promocionar una película en festivales extranjeros son también muestras de esa indiferencia cortoplacista que no busca recuperar un nivel de apreciación por lo propio entre el público masivo sino simplemente subirse a la ola de las modas étnicas y sacar provecho de ello.