13 Ene, 2018

Un grupo selecto que se repartía las obras del Estado

‘Club de los 30’ se habría conformado en los 80 para acaparar grandes construcciones
Un grupo selecto que se repartía las obras del Estado
Un grupo selecto que se repartía las obras del Estado

Desde la década de los 80 mucho se comentaba que un grupo de empresas eran las que tenían en sus manos las grandes obras del Estado. Lo que se suponía era solo una leyenda, se descubrió cuando un diario brasileño en julio pasado reveló la declaración ante la Fiscalía del colaborador eficaz Edwin Luyo, implicado en el caso Metro de Lima.

El diario brasileño Folha de Sao Paulo, reprodujo lo declarado por Luyo quien daba cuenta de cómo empresas peruanas y brasileñas operaban juntas para adjudicarse obras que estaba a cargo del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.

En dicho club participaba Odebrecht, la principal implicada en el caso Lava Jato; junto a su socia Graña y Montero.

Al principio no estaba orientado con el fin de adjudicarse obras públicas, sino que era una asociación entre privados. Cuando entra Graña y Montero, comienza la orientación hacia la gestión pública y empieza la “repartición” de las obras estatales, en base a acuerdos y normas legales que ellos mismos generan.

Si una empresa quería una carretera, pero había otra interesada a la vez, se asociaban en consorcios o intercambiaban obras de otros proyectos. Eran acuerdos internos para no caer en competencia.

Siempre las empresas pequeñas que no estaban en el club quedaban afuera. “Es un sistema preparado para que finalmente, a quien le corresponde por acuerdo ganar esa obra la gane”, reveló una web periodística.

Al principio Odebrecht no participa de obras públicas, pero comienza a hacerlo cuando constituye su caja (Departamento de Operaciones Especiales). Pide un asiento en el club y lo consigue. De igual forma, debe respetar los acuerdos internos del mismo. Así hicieron más negocios de mala forma.