12 Oct, 2017

Fernando de Szyszlo y Lila Yábar: adiós a dos amigos

“Ella, una mujer admirable que siempre estuvo devota al hombre que amó y ahora hasta la eternidad. Él, una vida dedicada al arte. Al arte de la expresión plástica..."

“La muerte es una traición para los amigos”, palabras del maestro en una reciente entrevista. Qué razón tuvo. Los que se van, siguen su destino, los que nos quedamos nos sentimos traicionados. Ese personaje que de todos modos llegará, nos arranca a los seres queridos sin piedad. Los artistas no mueren, nunca estarán ausentes.

Fernando de Szyszlo (Lima, 1925-2017), maestro, amigo, artista plástico, intelectual y caballero cabal, acaba de partir a lo desconocido, pero su espíritu nos acapara, nos invade, nos despierta al arte y nos revela su grandeza creativa y su orgullo de peruano.

 

“Nos deja un legado de imágenes sorprendentes donde se siente la fuerza de nuestro gran país.”

 

Gran pintor del Perú, de su cultura ancestral, nos deja un legado de imágenes sorprendentes donde se siente la fuerza de nuestro gran país. Imágenes abstractas de antiguas civilizaciones que se impregnan en sus telas como espíritus que lo invaden y destacan añoranzas y respeto a estas tierras, tan queridas para él.

Hay algo más en su partida: su amor, Lila, se ha ido con él. Algo inimaginable que dos seres, que se quisieron tanto, emprendan el camino, tomados de la mano para ir a la otra orilla de la vida.

 

“Siempre amable con la gente, tenía un encanto especial y una palabra de aliento para los que querían incursionar en el difícil camino del arte.”

 

Hace muy poco tiempo estuve con ellos en una de las últimas presentaciones de su magnífica obra y recordamos momentos pasados en mi casa, en mi galería y cuando él fue jurado de las bienales de grabado que hacía yo en el Cusco con el auspicio del Banco de Crédito. El lugar era la Escuela de Bellas Artes del Cusco y el maestro Szyszlo departía con todos los estudiantes, causando admiración. Allí me confesó que era su felicidad constatar el interés por el arte que tienen todos los peruanos y sobre todo la juventud. Siempre amable con la gente, tenía un encanto especial y una palabra de aliento para los que querían incursionar en el difícil camino del arte, así lo hizo con mi hija mayor, cuando ella era aún una niña.

Los lienzos de gran formato y en general toda su obra pictórica es él mismo. Esa fuerza que bebió de los ancestros, esas veladuras espirituales y esos gritos de luz, conformaron su naturaleza. En su creación se descubre su ser.

Nos ha dejado su obra para quedarse presente y enseñarnos que esta tierra, su patria, se nutre de la fuerza creadora, que nadie como él la sintió.

Se llevará en el camino a esa otra dimensión, esos rojos pasionarios, esos negros de valor, esos colores esfumados y esos blancos de luz, que verá en los ojos de su compañera que está de la mano con él.

Fernando de Szyszlo, Lila Yábar, no quiero seguir llorando, siento dolor, pero tienen el privilegio de afrontar, juntos, ese camino con su amor.

Ella, una mujer admirable que siempre estuvo devota al hombre que amó y ahora hasta la eternidad. Él, una vida dedicada al arte. Al arte de la expresión plástica, al arte de saber nutrirse del Perú, al arte de querer a sus amigos y al arte de amar. Una historia que ni siquiera Shakespeare imaginó.

Un adiós no es lo indicado, un hasta pronto es mejor, nadie me quita de la imaginación que este espacio en que vivimos se tiene que continuar. La energía de la mente no se puede disolver. Allá en la otra orilla nos encontraremos para seguir.