OPINIÓN | Alan Salinas: El escenario electoral municipal en Lima

Sobre la intención de voto, es realmente preocupante ver la desafección mostrada por el electorado limeño con respecto a los actuales candidatos.
OPINIÓN | Alan Salinas: El escenario electoral municipal en Lima

Recientemente, ha salido la encuesta de Ipsos Perú sobre las elecciones regionales y municipales 2018. Las cifras, al respecto, son muy reveladoras. Cifras que pasan por la intención de voto y por los atributos que debería tener el futuro alcalde de Lima.

Dice la encuesta que quien encabeza actualmente la intención de voto para alcalde es el “blanco/ninguno/viciado”, con 21%; “No precisa”, con 14%; luego tenemos a Renzo Reggiardo, con 9%; Ricardo Belmont, Daniel Urresti y Enrique Cornejo, con 8%; y Humberto Lay, con 7%.

Asimismo, podemos apreciar que los datos nos arrojan lo siguiente con respecto a las cualidades que debería tener el alcalde de Lima: “Honesto y honrado”, con 45%; “Un buen equipo de ,trabajo”, con 28%; “Preocupado por los problemas de la ciudad”, con 28%; “responsable”, con 26%; “experiencia”, con 25%; y “liderazgo”, con 22%.

Sobre la intención de voto, es realmente preocupante ver la desafección mostrada por el electorado limeño con respecto a los actuales candidatos. Esto a raíz de lo sucedido por el vendaval de corrupción que generó Odebrecht. Ha afectado a toda la clase política en general. Si bien la gente no sale a protestar a las calles a decir que se vayan todos, su expresión política de dicho rechazo es la baja preferencia electoral sobre los candidatos a Lima. Somos testigos de un antes y después de Odebrecht.

Otro indicador de dicho rechazo, pero a la vez de esperanza sobre los políticos que deseen tomar las riendas del sillón municipal (y de región especial) de Lima, es que sea honesto y honrado. En una sociedad desconfiada como la peruana, esa exigencia es reveladora, porque nos indica que necesitamos personas que se sepa de qué viven, que no tenga pasado político corrupto y que el deslinde sea claro con respecto a la corrupción que generó Odebrecht.

A través de la historia, el sueño y la esperanza siempre fue un factor clave para poder llegar políticamente a la gente. Se puede tener un buen programa de gobierno, pero si no se emociona la mente y el corazón y, a la vez, no se muestra carácter con manos limpias para gobernar, no se puede llegar a ningún rumbo.

La cancha política está para cualquiera que muestre dichas cualidades. Hoy más que nunca se necesita gobernar con carácter, decencia y docencia.

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