“El cuello de botella del desarrollo del Perú es la baja calidad institucional”

Entrevista.

Enrico Spolaore, docente de Economía en la Universidad de Tufts de  Boston (EE.UU.), indica que se debe tener instituciones eficientes que aseguren la provisión de bienes públicos, de protección de los derechos de propiedad y de administración de justicia.

Juan Mendoza (@JMendoza_Peru)

El factor decisivo que limita el desarrollo del Perú es la baja calidad institucional en administración de justicia, educación y eficiencia burocrática, asegura Enrico Spolaore, profesor de Economía y de la cátedra “Seth Merrin Chair” en la Universidad de Tufts, Boston, Estados Unidos. Agrega que si bien el país ha tenido una notable recuperación en el crecimiento económico desde hace 25 años, el ingreso per cápita de Perú aún está por debajo del de muchos países de la región como Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Costa Rica y México.

¿Cuáles son las tendencias recientes en la economía mundial?

La evolución reciente ha sido positiva. La tasa de crecimiento mundial se aproxima al 4%, lo que se explica en gran medida por el robusto crecimiento de China y Estados Unidos. El desempleo en Estados Unidos ha caído a 3.9%, que es el nivel más bajo en 17 años. La actividad económica en Europa ha tenido una aceleración impulsada por la locomotora alemana en que el desempleo también se ubica por debajo del 4%. Incluso Japón crece ayudado por una política monetaria expansiva de su Banco Central. Se espera un rápido crecimiento en los países emergentes, en particular los exportadores de materias primas, porque la sólida expansión de los países desarrollados aumenta la demanda por sus productos. El alza en el precio del petróleo, por ejemplo, podría estar reflejando una mayor demanda. En suma, la economía mundial presenta un panorama de continua recuperación después de la gran crisis de 2008. Pero, hay factores de riesgo sobre el crecimiento y uno de ellos es que se desate una guerra comercial.

¿Qué tan probable es una guerra comercial?

Hasta ahora, hemos observado mucha retórica de parte del presidente Donald Trump y su equipo; y, afortunadamente, poca acción. No se han establecido todavía altas barreras al comercio. Ha ayudado que China ha sido en extremo prudente, pero ello podría cambiar porque el accionar de Trump no es exactamente predecible y tiene presiones políticas domésticas para cerrar el déficit comercial. El asunto es que durante la campaña electoral de Trump se popularizó la idea de que China era un competidor desleal que estaba causando pérdida de empleos y cierre de fábricas en América del Norte. Muchos de los que votaron por Trump estarían esperando algunas medidas comerciales contra China y claro, el gran temor es que la guerra comercial pudiera extenderse a Europa y Japón y ello diera pie a un resurgimiento del proteccionismo en el mundo.

¿Qué efectos tendría una guerra comercial sobre la economía mundial?

Habría pérdida de eficiencia en la producción porque los consumidores y productores no comprarían los bienes e insumos a los países donde es más barato producirlos, y esta pérdida de eficiencia llevaría a menor potencial de crecimiento económico. La evidencia empírica nos dice, abrumadoramente, que el libre comercio es la mejor política. Entonces, en su conjunto, el mundo perdería. Pero, algunos países podrían beneficiarse por la desviación de comercio producto de la imposición de aranceles entre los países desarrollados. Por ejemplo, los exportadores de textiles tendrían mayor facilidad de entrar el mercado de los Estados Unidos si se pusiera barreras a la entrada de ropa china. Por otro lado, si China impone aranceles altos a la soja de Estados Unidos, entonces Argentina y Brasil con seguridad aumentarían sus exportaciones.

¿Cree que el alza de las tasas de interés en Estados Unidos puede detener el crecimiento mundial?

No. Si el Banco Central de Estados Unidos aumenta las tasas de interés, como se espera, ello será consecuencia de una economía que crece más rápido. Ahora, lo que sí es cierto es que habría un mayor flujo de capitales hacia los Estados Unidos y un dólar más alto. Entonces, algunos países emergentes, como Perú, tendrían mayor dificultad para financiar proyectos de inversión y un choque de más inflación porque el dólar más alto implica que las importaciones serán más caras. Pero, claro, al mismo tiempo tendrán una demanda fuerte por sus exportaciones.

¿Le preocupa que estemos ad portas de una nueva crisis financiera internacional?

Las crisis son, por definición, impredecibles. Pero, no creo que una nueva crisis financiera sea inminente. Algunos piensan que hay burbujas en los precios de las acciones y de los “commodities” que van a reventar cuando suban las tasas de interés, pero estos temores son exagerados porque los mercados financieros ya han internalizado la perspectiva de mayores tasas de interés. Por otro lado, las crisis financieras suelen ser antecedidas de un gran crecimiento en la deuda de países, empresas o familias y ello no ha sucedido.

¿Qué piensa sobre la reducción de impuestos del presidente Trump?

Que ese sí es factor de riesgo en el mediano plazo porque puede generar una trayectoria explosiva en el déficit y la deuda de los Estados Unidos. Es una apuesta audaz de Trump que las menores tasas impositivas no van a generar caída en la recaudación porque van a ser compensadas por una mucho mayor actividad económica. Lamentablemente, esta idea, original de Arthur Laffer, no tiene sustento empírico. Entonces, si el plan de Trump falla, Estados Unidos tendría que hacer un gran ajuste fiscal en pocos años.

¿Qué piensa sobre el crecimiento económico de Perú?

Perú ha tenido una notable recuperación en el crecimiento económico desde hace 25 años después de décadas de estancamiento. Pero, el ingreso per cápita de Perú, en dólares internacionales, es de USD 13,000 que aún está en el rango medio-bajo. El ingreso de Perú es la quinta parte del de Estados Unidos y entre un 25% a 30% del que tienen Europa Occidental y Japón. Incluso en América Latina, Perú está rezagado. Chile y Uruguay tienen ingresos que se acercan a los USD 25,000; Argentina y México están en alrededor de USD 20,000; Costa Rica, Colombia y Brasil rondan los USD 15,000.

¿Qué necesita el Perú para desarrollarse?

La investigación nos dice que, para el desarrollo económico, los países deben tener incentivos adecuados a la acumulación de factores de producción tanto en infraestructura, maquinaria y edificaciones  como en la educación y entrenamiento de la fuerza laboral. Entonces, conseguir tasas más altas de inversión es una condición necesaria para el desarrollo económico. La tasa de inversión de Perú es algo mayor que el 20%, como proporción del producto nacional, que es un valor por encima del promedio mundial. No creo, entonces, que la falta de inversión sea la causa del subdesarrollo relativo de Perú.

¿A qué se debería entonces?

La investigación también nos dice que el desarrollo económico de largo plazo es improbable si un país carece de instituciones eficientes que aseguren la provisión de bienes públicos, de protección de los derechos de propiedad, de libertad económica, de administración de justicia, entre otros. El problema es que Perú tiene un gran trabajo pendiente en indicadores de “calidad institucional”, como los que reporta el Foro Económico Mundial: en eficiencia burocrática, en justicia, en educación, en corrupción en los contratos públicos, en protección frente a la delincuencia. En Perú, y países similares, el verdadero cuello de botella del desarrollo económico no es invertir más sino reformar instituciones. Lo que pasa es que si un Estado más bien se comporta como un “predador” de los ciudadanos, si prima el mercantilismo, entonces se genera un gran desperdicio de la inversión, así como del tiempo, talento y esfuerzo de las personas, que se asignan a muchos proyectos y usos socialmente improductivos.

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