Desesperación y saqueos en Venezuela

Ante desabastecimiento de efectivo en bancos y cajeros.

 Caracas (AFP) – Des­esperados por el retiro in­tempestivo del mayor bi­llete del país, miles de venezolanos formaban colas en el Banco Central para tratar infructuosa­mente de obtener efectivo y en ciudades del interior se desataron protestas y saqueos, en un nuevo ca­pítulo de la severa crisis que les azota.

El presidente Nicolás Maduro mandó sacar de circulación hace menos de una semana los bille­tes de 100 bolívares con­tra supuestas “mafias” en la frontera con Colom­bia y aseguró que se podría hacer el “canje” de esa denominación a par­tir de este viernes en las dos únicas sedes del Ban­co Central de Venezuela (BCV), en Caracas y Ma­racaibo (oeste). Pero eso no ocurrió.

PEDIDO DE COMPRENSIÓN

Las autoridades tampoco distribuyeron a los ban­cos las nuevas monedas y billetes de hasta 20.000 bolívares, tal como había anunciado.

En la tarde, Maduro pidió “comprensión” a los ve­nezolanos para que el pro­ceso de transición “termi­ne de salir bien”.

IRA POPULAR

En Maracaibo (Zulia, oeste), la segunda ma­yor ciudad de Venezuela, grupos de personas que protestaban por la falta de efectivo en la sede del BCV chocaron con la po­licía en un intercambio de piedras y gases, y va­rios comercios de la ciu­dad cerraron ante mul­titudinarios intentos de saqueo.

También hubo saqueos a pequeños comercios y protestas en los Estados Bolívar, Monagas, Anzoá­tegui (este) y en los oc­cidentales Mérida y Tá­chira, este último en la frontera con Colombia, que está cerrada por or­den presidencial hasta el domingo, igual que la de Brasil.

“Lo mínimo que pueden hacer estos ineptos del Gobierno es dar una pró­rroga” para el depósito de billetes en agencias banca­rias, dijo el líder opositor Henrique Capriles.

 NI COMIDA NI BILLETES

Celebrando el “exitoso” retiro del billete de 100, que se tradujo en 72 ho­ras de largas colas en las agencias bancarias, Ma­duro redujo de 10 a 5 días el tiempo para canjear en el BCV los que aún que­daran, aumentando el ner­viosismo de la población.

Ríos de personas espe­raban turno en la sede de Caracas, bajo fuerte custo­dia de militares. Nadie po­día creer que el BCV no tuviera efectivo y solo hi­ciera depósitos electróni­cos a las cuentas de los so­licitantes.

“¡Esto es el mundo al re­vés! Si normalmente no hay comida, ahora resul­ta que ya no hay ni billetes para comprar”, dijo a la AFP Jesús García, un ven­dedor informal de 21 años que llegó a las cuatro de la madrugada al banco.

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