9 Ene, 2017

CULTURAL | Tribalistas: supertrío brasileño, por Jorge Tineo Rendón

A inicios del siglo 21, apareció este supertrío para rescatar a la MPB del marasmo provocado por estos productos musicales prefabricados para fiestas lounge y malls...
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Por Jorge Tineo Rendón

A inicios del siglo 21, tiempos en que la masa “cool” fue convenci­da de que la música brasile­ña es esa tendencia de ha­cer soporíferas versiones de clásicos del rock, apareció este supertrío para rescatar a la MPB del marasmo pro­vocado por estos produc­tos musicales prefabricados para fiestas “lounge” y malls.

Tribalistas (EMI, 2002) es una sofisticada colección de canciones compuestas por tres destacados solis­tas brasileños, una produc­ción atemporal y moderna al mismo tiempo.

Guitarras acústicas y pia­nos se combinan con casi imperceptibles filigranas electrónicas en temas que van del bossa nova tradicio­nal (Pecado é lhe deixar de molho) a las baladas román­ticas (É voce, Velha infancia) y sonoridades más oscuras (O amor e feio).

La dulce voz de la compo­sitora y guitarrista Marisa Monte se une en espaciales armonías con el tono gutu­ral de Arnaldo Antunes, ex­miembro del grupo post-punk Titãs y consumado poeta y el amplio rango vo­cal e instrumental de Carl­inhos Brown, que va desde convencionales cuicas, tim­bales y panderetas hasta extraños silbatos, kalimbas, juguetes a cuerda y demás percusiones y que, además, toca bajos, pianos y batería, poniendo toda su musicali­dad al servicio del Tribalis­mo, “antimovimiento que se va a desintegrar en el próxi­mo momento”, como dice la letra del tema-título, en oposición directa al Tropica­lismo sesentero.

 El disco comienza con Carnavalia, un homenaje al Carnaval de Río, pero no al promiscuo destrampe ac­tual sino a las antiguas es­cuelas de samba y cómo esta tradición marcó a fue­go al país. Um a um es una sutil metáfora sexual, de su­gerentes profundidades. Mary Cristo y Anjo da guar­da invitan al enternecimien­to, con temas como la Navi­dad y la niñez.

Y como no puede haber disco brasileño sin cancio­nes para bailar, Já sei namo­rar y Passe em casa cumplen esta función a cabalidad. La carátula muestra un retrato del trío hecho con chocola­te, del artista Vik Muniz, que ha expuesto esta técnica en el MOMA de Nueva York.

Creado para tener corta vida, Tribalistas redondeó su faena con gira y DVD, para luego separarse dejan­do para la posteridad estas canciones que nos hicieron recordar la verdadera tradi­ción musical brasileña.

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