9 Ene, 2018

CULTURA: El informante

Liam Neeson protagoniza película que, por primera vez en el cine, le pone rostro a la misteriosa figura de 'Garganta profunda', responsable de tumbarse al gobierno de Nixon

El informante no es de las mejores películas jamás hechas sobre el Escándalo Watergate que azotó Estados Unidos, pero al menos sirve para darle una perspectiva distinta a la de filmes como Nixon o Todos los hombres del presidente. Uno de los grandes misterios sobre dicho evento fue, por muchos años, la identidad de ‘Garganta Profunda’, la fuente de los periodistas Woodward y Bernstein sobre Watergate, y no fue hasta el 2005 que Mark Felt, agente del FBI y segundo al mando de J. Edgar Hoover por muchos años, confesó que él era ‘Garganta Profunda’ en un artículo para la revista Vanitiy Fair.

Esta cinta está basada en las memorias de Felt, coescritas por el abogado John D. O’Connor; ya que cuando el libro se publicó, Felt ya tenía 91 años de edad, y simplemente no podía encargarse de la redacción de todo el libro. Puede que la veracidad de dicha publicación esté en cuestión —Felt sufría de demencia cuando decidió publicarlo—, pero eso no hace de El informante una película menos fascinante. Intrigante, impecablemente actuada, pero algo desigual, el filme de Peter Landesman puede ser entendido y disfrutado tanto por aquellos que sepan mucho sobre el contexto político y social en el que se desarrolla, como por aquellos que recién estén averiguando sobre el Caso Watergate por primera vez.

Fantástica actuación

El filme comienza durante la muerte de J. Edgar Hoover, y termina poco tiempo después de la renuncia de Nixon. Liam Neeson interpreta a Mark Felt, agente experimentado del FBI, quien luego de la muerte de Hoover, tiene la esperanza de convertirse en el reemplazo del líder más famoso del FBI. Su sueño se acaba, sin embargo, con la llegada de Pat Gray (Marton Czokas), quien se convierte en el nuevo director. Motivado tanto por ambición personal y celos, como por el cariño que le tiene al FBI como institución, decide pasarle información tanto a Bob Woodward (Julian Morris) como a Sandy Smith (Bruce Greenwood), sobre todos los secretos sucios relacionados a Watergate y Nixon.

Neeson es excelente como Felt, una fuerza de la naturaleza, y un líder implacable. Interpreta al agente como alguien frío, duro, que definitivamente le tiene respeto a sus asistentes más cercanos (Josh Lucas y Tony Goldwyn), pero que no se deja llevar por sentimentalismos. Es alguien que no parará hasta cumplir su cometido, y que a pesar de tener motivaciones personales más egoístas, también da a entender que hace lo que hace porque está interesado en pelear contra la corrupción de la administración de Nixon.

Felt nunca es presentado como un héroe, felizmente; la película obtiene un buen balance entre sus aspectos más nobles y sus motivaciones más cuestionables, convirtiendo a nuestro protagonista en un ser humano creíble, fallado. Las escenas que comparte con una desperdiciada Diane Lane, quien interpreta a su esposa, funcionan —y sirven para humanizarlo—, pero la trama secundaria, que involucra a su hija hippie desaparecida, no logró causar ningún tipo de reacción emocional.

Sus motivaciones

El informante hace un buen trabajo a la hora de mostrarnos la coyuntura del FBI como institución durante esta época; los problemas con los que se tuvo que enfrentar Pat Gray, la presión política que sufrían Felt y sus compañeros, y el vacío de poder que se experimentó debido a la muerte de Hoover. Felt decide convertirse en un soplón debido a la incapacidad de Gray de tomar las riendas del FBI, y a la manera en que el gobierno de Nixon trataba de, poco a poco, deshacerse de la investigación del caso Watergate; se trata de una conjetura que jamás sabremos si es correcta o no, pero que tiene sentido dentro de la narrativa de la película.

La cinta detalla todos los eventos que llevaron a Felt a convertirse en ‘Garganta Profunda’. Algunas de las situaciones que se llevaron a cabo luego de la renuncia de Nixon son presentadas de manera apresurada y poco detallada, lo cual podría terminar por confundir a aquellos que sepan poco o nada sobre esta historia. Esto, junto con las escenas innecesarias de Felt buscando y encontrando a su hija, afectan negativamente al ritmo del filme, y le restan importancia a otros aspectos más importantes del guion. No obstante, y a pesar de ser bastante irregular, El informante resulta fascinante, y debería complementarse perfectamente con películas como Nixon o Todos los hombres del presidente.