21 Abr, 2017

Coronel Fernández relata el “milagro” del beeper en operación Chavín de Huántar

Conoce la historia del beeper que fue pieza clave en el exitoso operativo de rescate.

 

A poco de cumplirse 20 años del operativo Chavín de Huántar, el coronel (r) Roberto Fernández Frantzen dio testimonio de lo que –para él- fue un milagro mientras estuvo de rehén en la residencia del embajador de Japón, que había sido tomada por un grupo de terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

En ese entonces, Fernández se desempeñaba como edecán del presidente del Congreso, Víctor Joy Way. Y durante los 126 días de cautiverio pudo mantener oculto un beeper en modo vibrador, pese a que los terroristas lo revisaron a él y los demás terroristas en dos ocasiones, a fin de decomisar principalmente armas.

“El beeper lo tenía en mi bolsillo y, cuando terminó una misa, Néstor Cerpa Cartolini (cabecilla de los terroristas) nos dijo que formáramos una fila porque íbamos a ser registrados (…) Yo lo que hice fue ubicarme entre los últimos y antes de mi turno logré colocar el dispositivo lo más que pudiese cerca a los testículos. Al revisarme, me tocaron todas las partes del cuerpo, hasta los testículos. Lo único que no me tocaron fue el beeper. Segundos antes le pedí a Dios que me dé la oportunidad de mantener el aparato y resultó”, relató en Radio Exitosa.

El coronel contó, además, que pudo conseguir las baterías de los otros beepers decomisados. Y así pudo mantener con ‘vida’ su dispositivo. Llegó a recibir hasta 3  mil mensajes del Congreso, de su esposa y -principalmente- del operativo Chavín de Huántar.

Fernández le comentó sobre su beeper al almirante Luis Giampietri -también rehén- y así se pudo comunicar con el Servicio de Inteligencia.

En la mañana del lunes 21 de abril, llegó un mensaje al beeper: “Si las condiciones son favorables el día de mañana, comunicar, particularmente a la hora del fulbito”. El Servicio de Inteligencia ya sabía que los terroristas acostumbraban jugar una pichanga por las tardes en el salón principal de la residencia.

Tras ese mensaje llegaron otros más, donde se coordinaba las condiciones que se debían cumplir durante la hora del fulbito, para que se pudiese realizar la operación de rescate.

Es así que el beeper fue pieza fundamental en el exitoso operativo de rescate que se llevó a cabo aquel 22 de abril.

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