12 Ago, 2017

Con el sistema en contra, con todo en contra

La experiencia violenta ha dejado en Arlette secuelas de daño psicológico, y que debe atender y sostener con sus propios recursos pues el Estado no ...

Por: Rosa Mávila León

Ha transcurrido más de un año desde que los medios de comunicación propala­ron imágenes en las que se mostraba una feroz agresión contra Arlette Contreras, imá­genes que causaron indig­nación y estupor. Si bien es bien conocido que en el Perú alrededor del 68% de mujeres peruanas han recibido vio­lencia en sus relaciones de pareja pasadas o presentes, las imágenes mostraban con toda su crudeza un episodio de los que viven a diario mu­chas mujeres. Sin embargo, este sería únicamente el pri­mer capítulo de una larga se­cuencia de hechos que hacen generar desconfianza del Sis­tema de Justicia en Ayacucho.

El largo camino recorrido por Arlette ha estado plagado de reveses que desdibujan la justicia que las víctimas de vio­lencia esperan y que, lamen­tablemente, en muy pocas ocasiones alcanzan. La denuncia por intento de feminicidio y de violación de la libertad sexual fue desestimada con el apoyo de versiones incoherentes de un médico legista que si bien presentó un Informe Médico Legal que daba cuenta de las marcas en el cuello de Arlette compatibles con intento de ahorcamiento y en el cuerpo con una agresión sexual, pos­teriormente y de manera sorprendente relativiza las huellas dejadas por el agresor e incluso sostiene que algunas de ellas podría habérselas provocado la propia denunciante.

Resulta ahora que lo que vimos en las pantallas de nuestros televisores es para los jueces un simple episodio de lesión leve sin verdadera importancia y gravedad por lo que decidieron procesar al agresor por delito de lesiones con mucha menor penalidad y; si bien estuvo detenido en un penal, fue liberado en poco tiempo.

Por si fuera poco, el proce­sado la ha denunciado por el presunto delito de falsedad por un documento que fue expedido por el Gobierno Regional y en el que ella no intervino en su elaboración.

Mientras esto sucede en el Poder Judicial, alguien in­gresó a su domicilio a ame­drentar a su familia ame­nazándola de muerte y, ella es embestida por un auto dejándola mal herida. La ex­periencia violenta ha dejado en Arlette secuelas de daño psicológico, comunes en estos casos, y que debe atender y sostener con sus propios recursos pues el Estado no ofrece servicios de recuperación. Menos aún se le han otorgado medidas de protección para asegurar su integridad física y psicológica y como garantía de no repetición.

El caso de Arlette representa la lucha de muchas mujeres que, sin tener la repercusión mediática que este caso ha teni­do, enfrentan al Sistema de Justicia en los que aún se encuen­tran demasiados obstáculos para obtener justicia.

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