4 Dic, 2017

COLUMNA | Tineo Rendón: Músicos y discapacidad: ¿Discapacitados o superdotados?

El mundo de la música tiene varios ejemplos de artistas discapacitados que han desarrollado notables trayectorias sorprendiendo al público con sus habilidades

Hay un aspecto que suele pasar desapercibido para aquellas personas que aun disfrutamos de la buena música: la composición y ejecución musical es un acto físico sumamente demandante, que exige de los músicos entrenamiento y esfuerzos notables, y se convierte en un reto mucho mayor para aquellas personas que presentan alguna discapacidad sea visual, auditiva o motriz, congénita o producto de accidentes o enfermedades graves.

El mundo de la música tiene varios ejemplos de artistas discapacitados que han desarrollado notables trayectorias sorprendiendo al público con sus habilidades y convirtiéndose en inspiración para millones de personas cuya condición física les impone dificultades para realizar sus actividades y cumplir sus sueños como cualquier otro ser humano.

El caso más célebre es, tal vez, el del compositor alemán de música clásica Ludwig van Beethoven (1770-1827), para quien la sordera que padeció desde los 26 años, provocada por una enfermedad degenerativa del oído interno, no fue obstáculo para escribir magníficas piezas musicales como la Bagatella para piano No. 25 en La menor (Para Elisa, 1810), la Sinfonía No. 6 en Fa mayor “Pastoral”(compuesta entre 1804 y 1808) o la Sinfonía No. 9 “Coral”, estrenada en 1824, cuyo cuarto movimiento es conocido universalmente como el Himno a la alegría; melodías que hoy, casi 200 años después, siguen vigentes.

Stevie Wonder, ciego de nacimiento, es una leyenda viva del R&B que ha vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo. Wonder es cantante, compositor, productor y multi-instrumentista, genio de los teclados y sintetizadores, y además domina la armónica y la batería. Ray Charles, otro fantástico cantante y pianista de blues, soul y jazz, se convirtió en uno de los artistas más exitosos de su tiempo a pesar de que el glaucoma le ocasionara ceguera desde los 4 años.

El portorriqueño José Feliciano demostró que la discapacidad visual no es impedimento para triunfar. Su inconfundible voz y espectacular dominio de la guitarra le permitió destacar en diversos géneros musicales e idiomas. Roberto Carlos, exitoso cantautor, sufrió la amputación de su pierna derecha a los 6 años y desde entonces usa una prótesis para caminar. El brasileño celebró sus 50 años de trayectoria el 2009 con un multitudinario concierto en el Estadio Maracaná ante más de 70,000 personas.

El guitarrista de jazz belga-francés Django Reinhardt, muy popular en las décadas de los años 30 y 40, tocaba velozmente a pesar de haber perdido dos dedos de la mano izquierda en un incendio. Tony Iommi, guitarrista zurdo y fundador de Black Sabbath, banda inglesa pionera de heavy metal, perdió las puntas de dos dedos de la mano derecha a los 17 años mientras trabajaba cortando planchas de acero. Antes que renunciar a su pasión por la guitarra, adaptó unas protecciones similares a dedales, y redujo la tensión en las cuerdas alterando su afinación para seguir tocando. Jerry García, líder de The Grateful Dead y una de las personalidades más influyentes de los sesenta, fue uno de los mejores guitarristas de su generación a pesar de haber perdido casi todo el dedo medio de la mano derecha durante su niñez.

Rick Allen, baterista de la banda británica de hard-rock Def Leppard, se sobrepuso a la pérdida total del brazo izquierdo tras un violento choque sufrido en 1984. Hasta hoy, Allen toca batería utilizando sus dos pies y un solo brazo, en una demostración de tenacidad, fortaleza de espíritu y valentía. Hysteria, el álbum que estaba grabando al momento del accidente, fue lanzado tres años después y se convirtió en su mayor éxito de ventas. Hoy Allen dirige la institución One Hand-Drum Company, para apoyar a bateristas discapacitados.

Otros casos notables: Robert Wyatt, integrante de Soft Machine y Matching Mole, bandas progresivas de la Escena de Canterbury, quedó paralítico tras caer de un cuarto piso en 1973. Wyatt, que tocaba batería, desarrolló posteriormente una interesante discografía en la que canta y toca bajo, piano, trompeta y percusiones menores. Leslie West, guitarrista de la banda setentera Mountain, perdió la pierna derecha en el 2011 a causa de la diabetes, pero sigue tocando en silla de ruedas.

Andrea Bocelli (cantante, ceguera), Itzhak Perlman (violinista, polio), Paul Stanley, Michael Bolton (sordera) y Jacqueline du Pre (cellista, esclerosis múltiple), son otras estrellas de la música que alcanzaron la excelencia interpretativa demostrando que no son personas discapacitadas sino superdotadas.