COLUMNA | Jorge Tineo Rendón | Villancicos: las canciones que nos acompañan en Navidad

Hay canciones de Navidad en español y en inglés, en francés y en alemán, en quechua y en asháninka. En ritmo de cumbia, salsa, balada, rock, jazz, música clásica

El significado religioso de la Navidad se pierde entre las imposiciones del consumismo y las incongruencias de un entorno netamente comercial que privilegia la importancia de regalos costosos y cenas opíparas por encima de la humildad asociada al nacimiento de Jesús, figura emblemática que ha trascendido credos para convertirse en símbolo de solidaridad y sencillez. Por fortuna aún tenemos inolvidables melodías navideñas que nos conectan con aquella inocencia infantil cada vez más extraviada en esta sociedad sumergida en densos pantanos materialistas.

Hay canciones de Navidad en español y en inglés, en francés y en alemán, en quechua y en asháninka. En ritmo de cumbia, salsa, balada, rock, jazz, música clásica y hasta heavy metal. Cantadas por niños, dibujos animados, Frank Sinatra, Luis Miguel y un larguísimo etcétera. Pero ¿qué es realmente un villancico?

Diversas formas de sentir la Navidad

No es lo mismo escuchar al coro del Colegio José Pardo de Chiclayo o a Los Toribianitos entonando Los peces en el río que a la orquesta de Ray Conniff tocando Winter wonderland, y no solo por las elementales diferencias idiomáticas sino porque ambas nos remiten a formas diferentes de vivir y sentir la Navidad.

La palabra “villancico” denominaba originalmente a las canciones de las villas de Europa medieval, cuyos temas eran costumbristas, celebratorios mas no necesariamente religiosos. En España, antes de llamarse “villancicos” a estas canciones se les conocía como “villancetes” o “villancejos”. En Italia, Francia y Alemania se comenzaron a asociar a temas religiosos generales y, posteriormente, a la Navidad de manera específica.

En inglés, el término equivalente es “carol”, galicismo que significa ‘rondas infantiles’. Los carols norteamericanos, más contemporáneos que los villancicos europeos, enfocan sus letras hacia aspectos más fantasiosos, como por ejemplo la popular Rudolph the red nose reindeer, basada en una fábula escrita por Robert May en 1939. Otros hacen referencia al clima frío y la nieve que caracteriza a las navidades del hemisferio norte, como las clásicas Jingle bells, Let it snow o Sleigh ride, compuestas en la década de los cuarenta y que han sido grabadas por todos, desde Elvis Presley hasta Andrea Bocelli, desde Los Muppets hasta Los Simpson.

Noche de paz

Uno de los villancicos más populares es Noche de Paz, cuyo título original es Stille Nacht, heilige Nacht, de comienzos del siglo 19. La letra fue compuesta por Joseph Mohr, párroco de un pequeño pueblo de Austria y la melodía, por Franz Gruber, profesor de música de la villa. Otro tema infaltable es Joy to the world, basado en el famoso oratorio El Mesías del compositor alemán George Friedrich Haendel, uno de los más importantes del siglo 18.

En nuestro país escuchamos una amplia variedad de canciones navideñas: desde las tradicionales rondas infantiles que entonan melodías originalmente compuestas en España hasta los arreglos del pianista José Luis Madueño combinando latin jazz con música afroperuana y andina. Pero también hay un extenso repertorio de temas en inglés que conocimos en voces del jazz y el pop como Bing Crosby, Johnny Mathis, Andy Williams o los hermanos Osmond y que hoy son interpretados por exitosos artistas contemporáneos como el director de orquesta holandés André Rieu o el cantante canadiense Michael Bublé.

Y aunque para muchos melómanos sea un “placer culposo”, es preferible contagiarse del espíritu navideño a través de la música que de la irracional carrera por ver quién gasta más dinero en un centro comercial. Por otro lado, son interesantes las excelentes grabaciones navideñas de la big-band del guitarrista rockero Brian Setzer; los asaltos de salsa dura de la dupla Willie Colón/Héctor Lavoe, muy populares en los setenta; o el álbum We wish you a Metal Xmas (2008), para salir de lo convencional. La lista de canciones es larguísima, así como la cantidad de versiones, instrumentales y cantadas, que existen de cada una. Algunas son verdaderos clásicos de la música a nivel mundial y no pueden faltar en ninguna reunión navideña.

Es cierto. El espíritu navideño se ha perdido entre tarjetas de crédito, tráficos estresantes y frenéticas campañas publicitarias. Pero también es cierto que, si hacemos a un lado todo el bullicio consumista para escuchar esas inolvidables melodías, somos capaces de recuperar, aunque solo sea por unos instantes, esa ilusión infantil de la Navidad gracias al maravilloso poder de la música.

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