30 Nov, 2017

COLUMNA | Borka Sattler: Mis dos corrientes

"¿Qué sería una semilla sin una tierra fértil? Se la llevaría el viento"

Lo que se percibe en el país, en este momento, atenta contra la calma que todos debemos tener y nos revela contra la injusticia y la impunidad. Por un lado, ese flagelo de violencia hacia el género femenino que no se puede admitir; por el otro, la serpiente de la corrupción que enrosca la política. Una culebra silenciosa que se ha arrastrado hace mucho tiempo sin hacer ruido y que ahora hace sentir el resultado de sus movimientos ondulantes, que han llevado consigo la moral y las normas, para dejar a la luz un barro turbio y pestilente del que no está hecha nuestra tierra.

Yo me expreso en dos corrientes de lenguajes, que son mis medios de comunicación y, en este caso, los empleo para no gritar. Es vital para mi entendimiento, llevar mi expresión a la pintura cuando quiero hacer hablar a los lienzos con voces imaginarias que mis manos manchadas de colores, logran lo que quiero decir. Esos espacios en blanco obedientes a emociones y sentimientos se convierten en espejos de protesta y rostros de mujeres que hablan por mí. Mujeres prendidas a la memoria, que son reales o concebidas en la fantasía de la mente, que han existido o no. Seres de la humanidad que se merecen respeto pues son artífices de la creación, fuentes de vida y recinto de formación de todos los que han habitado este mundo y lo seguimos habitando.

¿Qué sería una semilla sin una tierra fértil? Se la llevaría el viento.

La otra corriente, que es más limpia y clara, es escribir. Allí soy más cauta y reflexiva y me acuerdo de mi abuela que decía: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Esto no es un consuelo, esta tormenta debe acabar ya.

Manos sucias de pintura, manos temblorosas al escribir, así es mi expresión en este momento. De los pinceles trazos, del lápiz palabras, dos lenguajes, pero un solo sentimiento para clamar que se acabe este espejismo que no es real.

Que se despeje el camino de piedras y cascajo para encontrar desiertos, montañas, selvas y mar.

Quimeras y fantasías en lienzos y papeles que el viento no se los lleve. No es lo mismo decir “viento de palabras” que “palabras al viento”, ¿no es verdad?