7 Dic, 2017

COLUMNA | Borka Sattler: El boxeador polaco de Eduardo Halfon

“El libro, un simple número grabado en el brazo del abuelo hace que el nieto, de niño, fantasee si se trata de un juego, de una fecha memorable, o de una particular manera"

 

“El boxeador polaco” es uno de los cuentos que componen el libro del mismo nombre (2008) de Eduardo Halfon, joven narrador guatemalteco (1971) nacido en el seno de una familia judía. Prolífero y destacado en su obra literaria, ha recibido varios premios y es autor de muchas novelas, pero en este caso quiero referirme a este su libro de cuentos El boxeador polaco y en especial a esta narración. Es interesante resaltar que la visión, palpitar y sentir de los que hemos nacido en estas tierras, están completamente definidos, el arraigo al continente latinoamericano que marca una huella profunda en la expresión. Requiebros y quimeras que se presentan y adhieren a los relatos y hacen un universo particular. Metáforas, imágenes que sorprenden con palabras cotidianas, con visiones y recuerdos, con sueños y realidades.

En este cuento, que es uno de los siete que conforman el libro, un simple número grabado en el brazo del abuelo hace que el nieto, de niño, fantasee si se trata de un juego, de una fecha memorable, o de una particular manera de recordar el teléfono de alguien. Ese misterio lo revela el abuelo al nieto, ya mayor, cuando le cuenta el origen de aquel tatuaje.

¡Qué distante era la realidad!

“Fue en Auschwitz”, le dijo.

En ese contacto entre el nieto y el abuelo, con las distancias de tiempo y vivencias se desarrolla la acción del relato. La delicadeza y cariño con que el nieto trata al abuelo oyendo más que sus palabras, sus pensamientos y recuerdos, lo hacen comprender la tragedia que le tocó vivir.

El cuento se desarrolla en el recinto familiar, en Guatemala, si bien no hay una descripción del entorno, solamente las voces del nieto y el abuelo, pero el autor nos hace sentir la ternura y el calor con que vivía esa familia. Hasta parecen oírse la suave voz del anciano y el latir del corazón del nieto, cuando el abuelo cuenta su estadía en ese Campo de Exterminio durante la Segunda Guerra Mundial, donde conoció a otro polaco, como él, que era boxeador, y que le salvó de morir como tantos seres humanos que sucumbieron en el Holocausto desatado por seres irracionales de los que el mundo se avergüenza.

“El boxeador polaco” de Eduardo Halfon me ha hecho pensar que en América Latina nunca fuimos numerados en los brazos, pero en casos, tatuados de injusticias en el alma.

Otro concepto que se rescata en este cuento, lleno de candor, es que en América Latina los abuelos viven con su descendencia, al contrario de otros países del mundo donde padres y abuelos van a parar a entidades que se encargan de su vejez. En esta parte del mundo son los viejos quienes trasmiten experiencias y son considerados troncos de la familia.

Recomiendo este libro El boxeador polaco de Eduardo Halton, que con un estilo sencillo y cotidiano abre la realidad para crear ilusión.

Dentro su producción literaria destaca además Esto no es una pipa, Saturno (2003) El ángel literario (2004), Siete minutos de desasosiego (2007), Clases de hebreo (2008), Morirse un poco (2009), Mañana nunca lo hablamos (2011), Elocuencias de un tartamudo (2012), Monasterio (2014), Signor Hoffman (2016), Duelo (2017), entre otras obras no menos significativas.