OPINIÓN | Moisés Rojas: ¡Chau PPK!, segunda parte

Desde entonces, varias cosas han pasado, lo principal fue el indulto del expresidente Alberto Fujimori.
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Hemos sido varios los que desde el primer intento de vacancia al presidente Pedro Pablo Kuczynski creíamos que lo expuesto era suficiente para pasar a una nueva etapa, convocando a nuevas elecciones. Los que criticaban la vacancia hablaban de la “institucionalidad democrática”. Decían que como PPK fue elegido por cinco años, lo institucional era que acabe su periodo.

Desde entonces, varias cosas han pasado, lo principal fue el indulto del expresidente Alberto Fujimori. Ya vimos que fue absolutamente arreglado, para que el gobierno obtenga algo de apoyo fujimorista, aunque sea con apenas 10 congresistas de más de 70. ¿Fue inteligente la estrategia? Si su objetivo fue ganar unos tres meses en la presidencia, pues sí. Si quiso ganar estabilidad para el conjunto de su periodo, no solo se ensartó, sino que hizo el ridículo. Enfureció al fujimorismo keikista y a los críticos del fujimorismo.

¿Cuáles son las reacciones? Se pueden ver algunas de ellas: los que quieren vacarlo (liderados por los keikistas y la izquierda antifujimorista), los que esperan la negociación (buscan una alianza para el progreso), los que se cierran en la defensa por alguna razón extraña (Gilbert Violeta y los kamikazes que no necesariamente expresan lealtades sanas) y a los que esta historia ya no les importa. Sabemos que la indignación no canalizada se convierte en indiferencia. Y creo que ese es el caso de mucho, entre los que me incluyo.

La verdad, ya estas alturas, no importa si PPK se va. Igual su liderazgo es ausente. No importa si lo vacan. De la Puente acaba de decir, con mucha agudeza, que ya lo vacaron simbólicamente. No importa si lo meten a la cárcel, si para medio mundo ya lleva un traje a rayas. Hoy tenemos a un presidente sin alma, sin vida política. Un muerto viviente. Y hasta es triste tener que decirle que ya no está entre los vivos. Se resiste a la vida. Es como cuando te das cuenta que penan en la casa, y te resignas a convivir con esos sonidos extraños. Igualmente, cuando PPK sale en canal N para dar una declaración, uno oye una voz a lo lejos, y le dice a los fantasmas que pueden estar junto a nosotros, pero que por favor no nos hagan tanto daño. Esa es la triste convivencia resignada.

No sabemos si vacaran a PPK. Quizás el mejor destino que se le puede desear al presidente es el absoluto olvido. Luego de que asuma las consecuencias, el olvido.

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