13 Ago, 2017

OPINIÓN | Antero Flores-Aráoz: Necesitan más ayuda

Para esos damnificados la ayuda tiene que ser soste­nida, y lamentablemente el Estado no puede atender todo ...

Por: Antero Flores-Aráoz

Como ya cesaron las intensas lluvias, las inundaciones y los huaicos en las circunscripciones territoriales afectadas por el “Niño Costero”, muchos seguramente consideran que su obligación de solidaridad humana con los damni­ficados también ha cesado.

La verdad es que no tendría por qué concluir la ayuda privada, cuando hay muchas necesidades insatisfechas, y no solamente de la infraestructura y servicios públicos cuya atención es responsabilidad del Estado, sino la aten­ción directa en las necesidades básicas de alimentación, abrigo y vivienda de los compatriotas damnificados.

Sabemos que la reparación de vías terrestres la responsa­bilidad es del Estado en sus tres niveles gubernamentales, como también lo son la refacción de puertos y aeropuer­tos, agua potable y alcantarillado, entre otros. Pero ¿qué de los requerimientos básicos de quienes lo perdieron todo: sus viviendas, enseres, mobiliario, vestido e incluso el trabajo?

Para esos damnificados la ayuda tiene que ser soste­nida, y lamentablemente el Estado no puede atender todo, se necesita una gran red de distribución de ali­mentos, incluso para las ollas comunes, de vestido y también carpas para alojamiento transitorio.

La experiencia ha de­mostrado que quienes más conocen de las ne­cesidades de los afecta­dos, no son ni siquiera los municipios, sino las organizaciones coope­rantes de algunas iglesias, como son en la Católica CARITAS y en la Adventis­ta ADRA. Por ello pueden contribuir con ayuda las personas responsables y solidarias, a través de las parroquias.

Muchísimas familias han colaborado desde localidades con quienes sufren las inclemencias del desastre natural. También lo han hecho instituciones y empresas, pero falta todavía mucho más.

El Estado hizo lo suyo, y hemos visto a la esposa del Presi­dente de la República, que no es ni funcionaria ni peruana, comprometida con el tema, y recolectando con eficiencia ayudas particulares, pero ahora desde otros sectores se ne­cesita seguir con la colaboración.

La reconstrucción y normalización de las actividades la­borales en las zonas afectadas, tomará su tiempo, y hasta que ello suceda los afectados deben seguir alimentándo­se, recibir asistencia de salud, sus hijos concurrir a la es­cuela y en fin, realizar las actividades de cualquier familia común y corriente. Todo ello tiene que hacerse sostenida­mente, pero los afectados no cuentan con los recursos y tomará también su tiempo recuperar las actividades la­borales.

Penosamente no todo el sector público actúa con mís­tica de servicio. Hay casos notorios en que los llamados a facilitar la ayuda ponen trabas, obstáculos y problemas. Así no se hace patria.

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