Afro-Latin Americans

“La fuerza arrolladora de esa raza que fue trasladada a la América para trabajos duros y sin su libre albedrío, en tiempos lejanos, continúa vigente".
Afro-Latin Americans Afro-Latin Americans

Por Borka Sattler

Al recibir el más reciente número de ReVista. Harvard Review of Latin America, editada por el Centro de Estudios para América Latina David Rockefeller, no me cabe sino dejar los libros y comentar este número de invierno 2018 dedicado a la cultura y la influencia africana en esta parte del mundo, valorando este aporte, pues los descendientes de esa gente venida de tierras lejanas dieron a este continente otra vitalidad.

La fuerza arrolladora de esa raza que fue trasladada a la América para trabajos duros y sin su libre albedrío, en tiempos lejanos, continúa vigente, pura o al mezclarse con oriundos de estas tierras o emigrantes europeos. Ella ha aportado con sus genes el ímpetu de la expresión, el sentido de la música y la energía latente de fuerza y estética. Una raza que no nació aquí y sin embargo tiene raíces más profundas que el árbol de los olivos y lleva toda una historia en sus troncos llenos de surcos que dan hojas y frutos a pesar del tiempo.

ReVista aglutina en sus páginas diversos estudios sobre temas en relación a este aporte africano en nuestra cultura, como por ejemplo “The Rise of Afro Latin-America” (“El resucitar de Afro América Latina”) de Alejandro de la Fuente, o el de Álvaro Restrepo, “Negra / Anger”, o el artículo de Rebecca Kennedy de Lorenzini, “La candela viva”, que comenta el palenque de San Basilio, en Colombia, una comunidad fundada La expresión “candela viva” ya es algo que revela que esa raza de ébano no es oscura, da luz. Por un lado mística y espiritual y por otro una explosión de alegría y ritmo interior.

ReVista en todos sus artículos es un homenaje a la presencia de la herencia recibida del África a las profundidades culturales que se adhieren a Latinoamérica. Destaca esta influencia en diversos países de América del Sur, pero hay muy poco referido de su presencia en el Perú, por lo que ofreceré algunas líneas sobre este aspecto.

En cuanto a la religión, tenemos al más importante santo afrodescendiente en el mundo: San Martin de Porres. En pintura: Pancho Fierro, Gil de Castro. En literatura: Enrique López Albújar, Gregorio Martínez, Antonio Gálvez Ronceros, Lucía Charún-Illescas. En música: Nicomedes y Victoria Santa Cruz, la familia Ballumbrosio, Mónica Carrillo. En el deporte a muchos de nuestros grandes futbolistas. Y a tantos otros.

Quiero felicitar a los editores y colaboradores de ReVista, pues el tema revela y concientiza una realidad evidente y respetada que pone sobre el tapete el profundo arraigo de la raza africana en nuestra América.

 

Negro-Negro

Finalmente, algo personal. Cuando mi hermana y yo teníamos cinco o seis años, mis padres recibieron en  casa por algunos días a una pareja y sus dos niños. Mis padres los habían conocido en París años atrás. Él era un gran actor del teatro de la Comedia Francesa, descubierto nada menos que por la bailarina estadounidense (nacionalizada francesa) Joséphine Baker. Él era peruano y de Chincha, y ella una pintora francesa. Él era como la noche y ella como el día; y los dos niños, de nuestra misma edad, color chocolate.

Él se llamaba Joe Alex y ella Odile Marley y los niños Marión y Panchito. La comida de recibimiento fue en el comedor grande de la casa, con mantel de encaje y platos de plata de fondo. Para Marión, Panchito y nosotras, más nuestra nana, en el comedor de diario y la mesa adornada con peluches y golosinas. Hubo muchos invitados. Algunos meses después vi llorar a mi padre: Joe Alex había muerto. Tiempo después, Odile Marley, ya viuda, abrió un salón bar hoy mítico: el Negro-Negro. Quedaba en la Plaza San Martin, en el centro de Lima, y según mis padres era el lugar por excelencia para reunir a la intelectualidad limeña. Mi hermana ni yo conocimos ese burbujeante lugar, pero soñábamos siempre con esa pareja tan interesante y sobre todo con los niños de chocolate. Queríamos ser como ellos.

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