OPINIÓN | Martín Belaunde Moreyra: ¿Rebelión en Las Bambas?

Frente a los acontecimientos políticos que dominan el quehacer mediático, hubo una noticia con poca repercusión pero cuya importancia es significativa...

Frente a los acontecimientos políticos que dominan el quehacer mediático, hubo una noticia con poca repercusión pero cuya importancia es significativa. Me refiero al bloqueo de carreteras en el corredor minero de Apurímac que originó la paralización del complejo minero de Las Bambas. El Gobierno reaccionó declarando la zona en estado de emergencia. Igualmente envió a 240 agentes de Policía, según informaciones publicadas en El Comercio, para restablecer del tránsito en dicha zona, paralizado desde el 22 de agosto último. Frente a estos hechos reportados esquemáticamente, me pregunto: ¿Por qué una inversión minera de esa trascendencia genera reacciones negativas para la población aledaña a su centro de operaciones?
Las Bambas son un prospecto minero de cobre y otros metales que ha sido conocido en el Perú durante muchos años y que incluso durante el gobierno militar del general Velasco formó parte de la cartera de proyectos de la fenecida Minero Perú. Sin embargo ese conocimiento no originó un interés real en los inversionistas internacionales sino hasta muy avanzado el siglo XX. Fue la empresa Xtrata constituida en Suiza y con otras operaciones mineras en el Perú y el mundo, la que inició los primeros trabajos de exploración y desarrollo en Las Bambas. Xtrata después se fusionó con Glencore, otra empresa también constituida en Suiza, y la inversión realizada en Las Bambas fue calculada en USD 5,800 millones.
Posteriormente se supo que el Gobierno de la República Popular China se había interesado en adquirir dicho proyecto en función de su diseño estratégico de controlar las materias primas mineras necesarias para su industria. El hecho es que entre los años 2011 y 2013 los inversionistas suizos aceptaron una oferta de compra de entidades chinas en condiciones muy favorables. El precio recibido fue del orden de USD 7000 millones, el cual originó una significativa ganancia de capital para la empresa vendedora, que favoreció directamente al Estado peruano, mediante el pago de un impuesto a la renta sobre la transacción de alrededor de USD500 millones, en su momento reportado por el entonces ministro de Economía y Finanzas, Luis Miguel Castilla.
Luego trascendió que el inversionista que asumió el control de Las Bambas era la empresa estatal china MinMetals, pero no directamente sino a través de una subsidiaria australiana, también conocida como MMG. Dicha subsidiaria es la que ha dado cara ante el público peruano tanto a nivel nacional como regional en Apurímac. En algunas publicaciones se ha estimado que la inversión total en el prospecto, cuyas operaciones fueron iniciadas en el año 2015, alcanzaría los USD 10,000 millones, suma que se invertiría en un dilatado calendario, posiblemente con el flujo generado por las ventas de cobre.
A fin de optimizar la rentabilidad de sus operaciones, la empresa MMG decidió transportar sus minerales mediante un esquema multimodal de carretera-ferrocarril, utilizando la infraestructura ferroviaria existente, para lo cual se habilitó un camino hasta llegar al punto de conexión, ahora reclasificado como vía nacional. El tránsito de camiones pesados por dicha vía ha originado la protesta de las comunidades circundantes con el argumento de que perjudica sus actividades agropecuarias. Hoy la solución de este problema depende que el transporte multimodal de minerales minimice las molestias originadas a las comunidades vecinas a través de una negociación entre MMG y sus vecinos. ❖

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