OPINIÓN | Luis Angeles Laynes: Caiga quien caiga

El escándalo de los audios que han puesto en el ojo de la tormenta a la justicia peruana crece día a día y se extiende a otros escenarios...

 

 

El escándalo de los audios que han puesto en el ojo de la tormenta a la justicia peruana crece día a día y se extiende a otros escenarios con la mención en clave de nuevos personajes que deben ser identifi­cados en el transcurso de las investigaciones que realiza el Ministerio Público.

Pero además de los nuevos personajes que pue­dan aparecer más adelante, es importante que la justicia y las instituciones encargadas de sancio­nar a los jueces y miembros del Consejo Nacio­nal de la Magistratura, llámese el Congreso de la República y el mismo CNM, actúen con firmeza y transparencia, pero con la celeridad que el caso amerita.

Sin embargo, ayer se dieron las primeras acciones que se prestan a suspicacias, como haber delegado a la Comisión de Justicia elevar un informe sobre el pedido del presidente Martín Vizcarra para que se remueva de sus cargos a tres miembros del CNM involucrados en presunto tráfico de influencias. Ese grupo parlamentario de trabajo tiene diez días para informar si procede o no la sanción.

Con las evidencias de los audios, ¿no sería mejor que se convoque a un Pleno extraordinario del Congreso para debatir y votar la separación reco­mendada? Los congresistas Yonhy Lescano y Gloria Montenegro dicen que sí, que “no se necesita ha­cer mucha investigación, solo probar que hay una situación grave” en el CNM.

Otros más suspicaces atribuyen la “dilatación” a la difusión de un nuevo audio en el que el juez supremo César Hinostroza Pariachi dice que se re­unirá con la “señora K” de “fuerza número 1”.

Otra acción que ha llamado la atención es la for­ma cómo el CNM ha tratado el caso de sus tres con­sejeros involucrados en el escándalo, con posicio­nes diferentes. Lo peor del caso ha sido la negativa del Consejo Nacional de la Magistratura a entregar una serie de documentos solicitados por la fiscal anticorrupción Norah Córdova, que investiga al juez superior Walter Ríos y a otros implicados.

¿Qué tratan de ocultar? ¿Es que en el CNM tam­bién prevalece la frase que se ha hecho popular en el Congreso, otorongo no come otorongo?

Es momento en que los representantes de todas las instituciones actúen con celeridad y decisión en el tratamiento de este caso, que dejen de lado las leguleyadas y apliquen las sanciones que co­rrespondan sea quien sea el que cometió la falta. Que este no sea un caso más que quede impune. La justicia debe ser para todos por igual, caiga quien caiga.

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